recibida en Dios y unida, cual aquí decimos, no había ya de tener más movimiento contra Dios.
1 De ordinario, añade aqui la edición de Madrid.
2 Por yerro leen aquí la edición de Br., V y Vd.: indignados a.
3 Ps. LXI. 2.
CANCION XIX 101 CANCION XIX Mi alma se ha empleado (1), Y todo mi caudal en su servicio: Ya no guardo ganado, Ni ya tengo otro oficio, Que ya sólo en amar es mi ejercicio.
DECLARACION 1. Por cuanto en la canción pasada ha dicho el alma, o por mejor decir, la Esposa, que se dió toda al Esposo sin dejar nada para si, dice ahora en ésta el modo y manera que tiene en cum- plirlo, diciendo que ya está su alma y cuerpo y potencias y toda su habilidad empleada, ya no en las cosas que a ella le tocan, sino en las que son del servicio de su Esposo; y que por eso ya no anda buscando su propia ganancia, ni se anda tras sus gus- tos, ni tampoco se ocupa en otras cosas y tratos extraños y ajenos de Dios; y que aun con el mismo Dios ya no tiene otro estilo ni manera de trato sino ejercicio de amor, por cuanto ha ya tro- cado y mudado todo su primer trato en amor, según ahora se dirá.
Mi alma se ha empleado.
2. En decir que el alma suya se ha empleado, da a entender la entrega que hizo al Amado de sí en aquella unión de amor, donde quedó ya su alma con todas sus potencias, entendi- miento, voluntad y memoria; dedicada y mancipada al servicio de él, empleando el entendimiento en entender las cosas que son más de su servicio para hacerlas, y su voluntad en amar todo lo que a Dios agrada y en todas las cosas aficionar la volunr tad a Dios, y la memoria en el cuidado de lo que es de su ser- vicio y lo que más le ha de agradar. Y dice más: Y todo mi caudal en su servicio.
1 G, V y Gr.: Mi alma se ha entregado.
102 CANTICO ESPIRITUAL 3. Por todo su caudal entiende aquí (1) todo lo que per- tenece a la parte sensitiva del alma, la cual dice que está em- pleada en su servicio también como la parte racional o espiritual que acabamos de decir en el verso pasado. Y en esta parte sen- sitiva se incluye el cuerpo con todos sus sentidos y potencias, así interiores como exteriores. Entiéndese también en este verso toda la habilidad natural y racional, como habernos dicho, con- viene a saber: las cuatro pasiones, los apetitos naturales y espi- rituales y el demás caudal del alma, todo lo cual dice que está ya empleado en su servicio; porque el cuerpo trata ya según Dios, los sentidos interiores y exteriores rige y gobierna según Dios, y a él endereza las acciones de ellos; y las cuatro pasiones todas las tiene ceñidas (2) también a Dios, porque no se goza sino de Dios, ni tiene esperanza sino en Dios, ni teme sino a Dios, ni se duele sino según Dios, y también sus apetitos todos van sólo a Dios, y todos sus cuidados.
4. Todo este caudal de tal manera está ya empleado en Dios, que aun sin advertencia del alma todas las partes, que ha- bernos dicho, de este caudal en los primeros movimientos (3) se inclinan a obrar en Dios y por Dios; porque el entendimiento, la voluntad y la memoria se van luego a Dios, y los afectos, los sentidos, los deseos y apetitos, la esperanza, el gozo y luego todo el caudal de prima (4) instancia se inclinan a Dios, aun que, como digo, no advierta el alma que obra por Dios. De donde esta tal alma muy frecuentemente obra por Dios, y en- tiende en él y en sus cosas, sin pensar ni acordarse que lo hace por él; porque el uso y hábito que en la tal manera de proceder ya tiene, le hace carecer de la advertencia y cuidado, y aun de los actos fervorosos (5) que a los principios del obrar solía tener. Y porque ya está todo este caudal empleado en Dios de la manera dicha, de necesidad ha de tener el alma también lo que dice en el verso siguiente, es a saber: 1 El Santo enmienda la copia, que había trasladado erróneamente: a que.
2 Lch.: ordenadas.
3 Md. añade: de ordinario.
5 Md. añade: de sensible devoción.
CANCION XIX 103 Ya no guardo ganado.
5. Que es tanto como decir: Ya no me ando tras mis gus- tos y apetitos; porque habiéndolos puesto en Dios y dado a él, ya no los apacienta ni guarda para sí el alma. Y no sólo dice, que ya no guarda ganado, pero dice más: Ni ya tengo otro oficio.
6. Muchos oficios tiene el alma no provechosos antes que llegue a hacer esta donación y entrega de sí y de su caudal al Amado, porque todos cuantos hábitos de imperfecciones tenía, tantos oficios podemos decir que tenía, los cuales pueden ser acerca del hablar y del pensar y del obrar, teniendo en esto costumbre de no usar de esto como conviene ordenadamente a la perfección. Acerca de lo cual siempre el alma tiene algún oficio vicioso que nunca acabó de vencer hasta que de veras em- plea su caudal en el servicio de Dios, donde, como habernos dicho, todas las palabras y pensamientos y obras son ya de Dios, no habiendo ya oficio de murmurar ni de otra imperfección en las palabras, ni en las demás potencias; y así es como si dijera: Ni me ocupo ya, ni entretengo en otros tratos, ni pasa- tiempos, ni cosas del mundo.
Que ya sólo en amar es mi ejercicio.
7. Como si dijera: Que ya todas estas potencias y habili- dad del caudal de mi alma y mi cuerpo, que antes algún tanto empleaba en otras cosas no útile?, las he puesto en ejercicio de amor. Esto es lo que dice David: Fortitudinem meam ad te cus- todiara (1). Es a saber: Que toda la habilidad de mi alma y cuerpo se mueve por amor, haciendo todo lo que hago por amor, y padeciendo por amor todo lo que padezco (2).
8. Aquí es de notar, que cuando el alma llega a este estado, todo el ejercicio de la parte espiritual y el de la parte sensitiva 1 Esto es lo que dice David, etc., es una adición del Santo, que, además, Índica se ha de poner aquí. No se lee en Br., ni Md. ni en los códices.
2 Gr„ Lch., Bj., Bz.. 8.654 y Md. leen: "todo lo que hago por amor, y todo lo que padezco lo padezco por amor."
104 CANTICO ESPIRITUAL ahora sea en hacer (1), ahora en padecer, de cualquier manera que sea, siempre le causa más amor y regalo en Dios (2); y hasta el mismo ejercicio de oración y trato con Dios que antes solía tener en otras consideraciones y modos, ya todo es ejercicio de amor. De manera que ahora su trato sea acerca de lo tem- poral, ahora sea su ejercicio acerca de lo espiritual (3), siempre puede decir esta tal alma: Que ya sólo en amar es mi ejercicio.
9. Dichosa vida y dichoso estado y dichosa el alma que a él llega, donde todo le es ya sustancia de amor y regalo y de- leite de desposorio, en que de veras puede la Esposa decir al Divino Esposo aquellas palabras que de puro amor le dice en los Cantares diciendo (4): Omnia poma nova, et vetera, servavi ti- bí (5), que es como si dijera: Amado mío, todo lo áspero y tra- bajoso quiero por ti, y todo lo suave y sabroso quiero para ti. Pero el acomodado sentido de este verso, es decir que el alma en este estado de desposorio espiritual ordinariamente anda en unión de amor de Dios, que es común y ordinaria asistencia de voluntad amorosa en Dios (6).
CANCION XX CANCION XX Pues ya si en el egido De hoy más no fuere vista ni hallada, Diréis que me he perdido; Que andando enamorada, Me hice perdidiza, y fui ganada.
1 Bz., 8.654, Gr.. Lch., Bj. y Md. añaden: "el ejercicio de la parte espiritual, que es el alma, y el de la parte sensitiva, que es el cuerpo, ahora sea en hacer..."
2 Bz.. 8.654, Gr., Lch., Bj. y Md.: en el Amado.
3 Bz., 8.654, Gr., Lch., Bj. y Md. añaden: g trato con Dios.
4 Bz., 8.654, Gr., Lch. y Md.: en los divinos Cantares le dice diciendo.
5 Cant., VII. 13.
6 Gr., 8.654, Bj. y Md.: en unión de amor, que es común asistencia de voluntad en Dios. — Lch. lee: en unión de amor, que es como una asistencia...Bz.: en unión de amor, que es como asistencia...CANCION XX 105 DECLARACION ( 1 ) 1. Responde el alma en esta canción a una tácita repren- sión de parte de los del mundo (2), según ellos han de costumbre de notar a los que de veras se dan a Dios, teniéndolos por de- masiados en su extrañeza y retiramiento y en su manera de pro- ceder, diciendo también que son inútiles para las cosas im- portantes y perdidos en lo que el mundo precia y estima; a la cual reprensión de muy buena manera satisface aquí el alma haciendo rostro muy osada y atrevidamente a esto y a todo lo demás que el mundo la puede imponer, porque habiendo ella llegado a lo vivo del amor de Dios, todo lo tiene en poco. Y no sólo eso, mas antes ella misma lo confiesa en esta can- ción, y se precia y gloría de haber dado en tales cosas y per- dídose al mundo y a sí misma por su Amado. Y así, lo que quiere decir en esta canción hablando con los del mundo, que si ya no la vieren en las cosas de sus primeros tratos y otros pasatiem- pos que solía tener en el mundo, que digan y crean que se ha perdido y ajenado de ellos, y que lo tiene tan por "bien que ella misma se quiso perder andando buscando a su Amado, enamorada mucho de él. Y porque vean la ganancia de su ^pérdida y no lo tengan por insipiencia o engaño, dice que esta pérdida fué su ganancia, y por eso de industria se hizo perdidiza.
Pues ya si en el egido De hoy más no fuere vista ni hallada.
2. Egido comúnmente se llama un lugar común donde la gente se suele juntar a tomar solaz y recreación, y donde también apacientan los pastores sus ganados; y así, por el egido entiende aquí el alma el mundo, donde los mundanos tienen sus pasatiempos y tratos y apacientan los ganados de sus apetitos. En lo cual dice el alma a los del mundo, que si 1 Tanto los manuscritos, salvo G, V, Vd. y Br., como la edición de Madrid, traen muy cambiada esta "Declaración." Conforme a ellos la publicaremos en los Apéndices.
2 Entre líneas escribe el Santo: de parte de los del mundo. La adición se lee también en G, V, Vd. y Br.
106 CflJTICC E£PTfT''fiL no fuere vista ni hullf.ua como ^o'ía »ntes que fuese toda de Dios, que la tengan por perdida ei: eso mismo, y que así lo digan, porque de eso se gozu ella, queriendo que lo digan, diciendo: Diréis que me he perdido.
3. No se afrenta el que ama delante del mundo de las obras que hace por Dios, ni las esconde con vergüenza, aun- que todo el mundo se las haya de condenar; porque el que tuviere vergüenza delante de los hombres de confesar al Hijo de Dios dejando de hacer sus obras, el mismo Hijo de Dios, co- mo él lo dice por San Lucas, tendrá vergüenza de confesarle delante de su Padre (1). Y por tanto, el alma con ánimo de; amor, antes se precia de que se vea para gloria de su Amado haber ella hecho una tal obra por él, que se haya perdido a todas las cosas del mundo. Y por eso dice: Diréis que me he perdido.
4. Esta tan perfecta osadía y determinación en las obras, pocos espirituales la alcanzan; porque aunque algunos tratan y usan este trato, y aun se tienen algunos por los de muy allá, nunca se acaban de perder en algunos puntos, o de mundo, o de naturaleza, para hacer las obras perfectas y desnudas por Cristo, no mirando a lo que dirán, o qué parecerá; y así no podrán éstos decir: Diréis que me he perdido, pues no están perdidos a sí mismos en el obrar; todavía tienen vergüenza de confesar a Cristo por la obra delante de los hombres, tenien- do respeto a cosas; no viven en Cristo de veras.
Que andando enamorada.
5. Conviene a saber, que andando obrando las virtudes enamorada de Dios, Me hice perdidiza, y fui ganada, 6. El que anda de veras enamorado, luego (2) se deja perder a todo lo demás, por ganarse más en aquello que ama; 1 Luc. IX, 26.
2 Al margen de esta licca puso el Santo: A dos seriares, corno indicación de un pensamiento que luego desarrollo en ia segruda redacción.
CANCION XX 107 y por eso el alma dice aquí que se hizo perdidiza ella misma, que es dejarse perder de industria. Y es en dos maneras, con- viene a saber: a si misma, no haciendo caso de si en ninguna cosa, sino de el Amado, entregándose a él de gracia sin ningún interese, haciéndose perdidiza a sí misma, no queriendo ga- narse en nada para sí. Lo segundo, a todas las cosas, no ha- ciendo caso de todas sus cosas, sino de las que tocan al Amado; y eso es hacerse perdidiza, que es tener gana que la ganen.
7. Tal es el que anda enamorado de Dios, que no pre- tende ganancia ni premio, sino sólo perderlo todo y a sí mismo en su voluntad por Dios, y ésa tiene por su ganancia. Y así lo es, según dice San Pablo, diciendo: Mori lucrum. Esto es: Mi morir por Cristo es mi ganancia espiritualmente a todas las cosas y a sí mismo (1). Y por eso dice el alma: fui ganada; porque el que así no se sabe perder no se gana, antes se pier- de, según dice Nuestro Señor en el Evangelio, diciendo: El que quisiere ganar para sí su alma, ese la perderá; y el que la perdiere para consigo por mí, ese la ganará (2). Y sí queremos entender el dicho verso más espiritualmente y más al propó- sito que aquí se trata, es de saber que cuando un alma en el camino espiritual ha llegado a tanto que se ha perdido a to- dos los modos y vías naturales de proceder en el trato con Dios, que ya no le busca por consideraciones ni formas, nii sentimientos, ni otros medios algunos de criatura y sentido; sino que pasó sobre todo eso, y sobre todo modo suyo y manera, tratando y gozando a Dios en fe y amor. Entonces se dice haberse de veras ganado a Dios, porque de veras se ha perdido a todo lo que no es Dios, y a lo que es en sí (3).
1 Md. cambia así esta versión: "mi morir por Cristo espiritualmente a todas las cosas y a si misma es mi ganancia, y a sí mismo."
2 Mat., XVI. 25.
3 Y alo que es en sí. Adición final del Santo, que copian también G, V, Vd. y Br.
108 CANTICO ESPIRITUAL CANCION XXI De flores y esmeraldas, En las frescas mañanas escogidas (1), Haremos las guirnaldas En tu amor florecidas (2), Y en un cabello mío entretejidas.
DECLARACION 1. En esta canción vuelve la Esposa a hablar con el Es- poso en comunicación y recreación de amor, y lo que en ella hace es tratar del solaz y deleite que el alma Esposa y el Hijo de Dios tienen en la posesión de las riquezas de las vir- tudes y dones de entrambos y el ejercicio de ellas que hay del uno al otro, gozándolas entre sí en comunicación de unión de amor; y por eso dice ella hablando con él, que harán guirnal- das ricas de dones y virtudes, adquiridas y ganadas en tiempo agradable y conveniente, hermoseadas y graciosas en el amor que él a ella tiene (3) y sustentadas y conservadas en el amor que ella tiene a él. Por eso llama a este gozar las virtudes, hacer guirnaldas de ellas; porque todas juntas, como flores en guirnalda, las gozan entrambos en el amor común que el una tiene al otro.
De flores y esmeraldas.
2. Las flores son las virtudes del alma, y las esmeraldas son los dones que tiene de Dios. Pues de estas flores y esme- raldas, En las frescas mañanas escogidas, 1 Lch.: En ¡as frescas montañas escogidas.
2 Gr.: en tu amor floridas. Al principio, cuando copia todo el poema, lee flore- cidas.
3 pe el que a ella tiene, había trasladado la copia. El Santo mismo enmendó la frase. La corrección no se lee en los manuscritos ni en Br. y Md.
CANCION XXI 109 3. Es, a saber, ganadas y adquiridas en las juventudes, que son las frescas mañanas de las edades. Y dice escogidas, porque las virtudes que se adquieren en este tiempo de juventud son escogidas y muy aceptas a Dios, por ser en tiempo de ju- ventud, cuando hay más contradicción de parte de los vicios para adquirirlas, y de parte del natural más inclinación y pron- titud para perderlas (1), y también porque comenzándolas a coger desde este tiempo de juventud, se adquieren muy más perfectas y son más escogidas. Y llama a estas juventudes fres- cas mañanas, porque así como es agradable la frescura de la mañana en la primavera más que las otras partes del día, así lo es la virtud de la juventud delante de Dios. Y aun puédense entender estas frescas mañanas por los actos de amor en que se adquieren las virtudes, los cuales son a Dios más agradables que las frescas mañanas a los hijos de los hombres.
4. También se entienden aquí por las frescas mañanas las obras hechas en sequedad y dificultad del espíritu, las cuales son denotadas por el fresco de las mañanas del invierno; y es- tas obras, hechas por Dios en sequedad de espíritu y difi- cultad, son muy preciadas de Dios, porque en ellas grandemente se adquieren las virtudes y dones; y las que se adquieren de esta suerte y con trabajo, por la mayor parte son más escogi- das y esmeradas y más firmes que si se adquiriesen sólo con el sabor y regalo del espíritu; porque la virtud en la se- quedad y dificultad y trabajo y tentación echa raíces, según dijo Dios a San Pablo, diciendo: Viríus in infirmitate perfici- tur (2). Esto es: La virtud en la flaqueza se hace perfecta. Y por tanto, para encarecer (3) la excelencia de las virtudes de que se han de hacer las guirnaldas para el Amado, bien está dicho: En las frescas mañanas escogidas, porque de solas es- tas flores y esmeraldas de virtudes y dones escogidos y perfec- tos, y no de las imperfectas (4), goza bien el Amado. Y por eso dice aquí el alma Esposa, que de ellas para él 1 G, V, Vd. y Br.: inclinado y pronto para perderlas.
2 II ad Cor., XII. 9.
3 Gr.: encerrar.
4 Lch. lee, modifica y abrevia: En las frescas montañas escogidas y perfectas, y no de las imperfectas.
110 CANTICO ESPI3STU.IL Haremos las guirnaldas.
5. Para cuya inteligencia es de saber, que todas las vir- tudes y dones que el alma y Dios adquieren en ella son en ella como una guirnalda de varias flores con que está admira- blemente hermoseada, así como de (1) una vestidura de preciosa variedad. Y para mejor entenderlo, es de saber que así como las flores materiales se van cogiendo, las van en la guirnalda que de ellas hacen componiendo; de la misma manera, así co- mo las flores espirituales de virtudes y dones se van adquiriendo, se van en el alma asentando. Y acabadas de adquirir, está ya la guirnalda de perfección en el alma acabada de hacer, en que el alma y el esposo se deleitan hermoseados con esta guirnalda y adornados, bien así como ya en estado de perfec- ción. Estas son las guirnaldas que dice han de hacer, que es ceñirse y cercarse de variedad de flores y esmeraldas de virtu- des y dones perfectos, para parecer dignamente con este hermo- so y precioso adorno delante la cara del Rey, y merezca la iguale consigo, poniéndola como reina a su lado, pues ella lo merece con la hermosura de su variedad (2). De donde hablando David con Cristo en este caso, dijo: Astitit Regina a dextris tuis in vestitu deaurato, circumdata varietate (3). Que quiere 'decir: Estuvo la Reina a tu diestra en vestidura de oro, cercada de variedad, que es tanto como decir: Estuvo a tu diestra vestida de perfecto amor, y cercada de variedad de dones y virtudes perfectas (4). Y no dice: Haré yo las guirnaldas solamente, ni haráslas tú tampoco a solas, sino haremos entrambos juntos; porque las virtudes no las puede obrar el alma, ni alcanzarlas a solas sin ayuda de Dios, ni tampoco las obra Dios a solas en el alma sin ella; porque aunque es verdad que todo dado bueno y todo don perfecto sea de arriba, descendido del Pa- 1 De. Esta palabra es del Santo.
2 V, G, Vd. y Br.: con la hermosura de su virtud B).: con ¡a hermosura de su suavidad.
3 Ps. XLIV, 10.
4 Fulcite. escribe al margen el Santo, quizá con intención de introducir alguna adición o ampliación, que luego no ejecutó.
CANCION XXI 111 dre de las lumbres, como dice Santiago (1), todavía eso mismo no se recibe sin la habilidad y ayuda del alma que lo re- cibe. De donde hablando la Esposa en los Cantares con el Es- poso, dijo: Traite me: post te cur remas in odorem, etc. (2). Que quiere decir: Tráeme después de ti, correremos; de manera que el movimiento para el bien de Dios ha de venir, según aquí da a entender, solamente; mas el correr no dice que él solo, ni ella sola, sino correremos entrambos, que es el obrar Dios y el alma juntamente.
6. Este versillo se entiende harto propiamente de la Igle- sia y de Cristo, en el cual la Iglesia Esposa suya habla con él, diciendo: Haremos las guirnaldas, entendiendo por guirnal- das todas las almas santas engendradas por Cristo en la Igle- sia, que cada una de ellas es como una guirnalda arreada de flores de virtudes y dones, y todas ellas juntas son una guirnalda para la cabeza del Esposo Cristo; y también se puede entender por las hermosas guirnaldas, que por otro nome bre se llaman aureolas, hechas también en Cristo y la Igle- sia, las cuales son de tres maneras: la primera, de hermo- sas y blancas flores de todas las Vírgenes, cada una con su aureola de virginidad, y todas ellas juntas serán una aureola para poner en la cabeza del Esposo Cristo; la segunda aureola de las resplandecientes flores de los santos Doctores, cada uno con su aureola de doctor, y todos juntos serán una aureola para sobreponer en la de las vírgenes en la cabeza de Cristo (3); la tercera, de los encarnados claveles de los Mártires, cada uno también con su aureola (4) de mártir, y todos ellos juntos serán una aureola para remate de la aureola del Esposo Cris- to, con las cuales tres guirnaldas estará Cristo Esposo tan hermoseado y tan gracioso de ver, que se dirá en el cielo aquello que de él dice la Esposa en los Cantares, y es: Salid, hijas de Sión, 1 l, 17.
2 Cant., I, 3.
3 Toda esta segunda manera, referente a los Doctores, se omitió por descuido en la edición de Bruselas y en V, Vd. y G.
CANTICO ESPIRITUAL y al Rey Salomón mirad con la corona con que le coronó su madre en el día de su desposorio, y en el día de la alegría de su corazón. Haremos, pues, dice estas guirnaldas En tu amor florecidas.
7. La flor que tienen las obras y virtudes es la gracia y virtud que del amor de Dios tienen, sin el cual no solamente no estarían florecidas, pero todas ellas serían secas y sin valor delante de Dios, aunque humanamente fuesen perfectas; pero por- que él da su gracia y amor, son las obras florecidas en su amor.
Y en un cabello mío entretejidas.
8. Este cabello suyo es su voluntad de ella y amor quei tiene al Amado, el cual amor tiene y hace el oficio que el hilo en la guirnalda; porque así como el hilo enlaza y ase las flores en la guirnalda, así el amor del alma enlaza y ase las virtudes en el alma y las sustenta en ella. Porque, como dice San Pae blo, es la caridad el vínculo y atadura de la perfección (1). De manera que en este amor del alma están las virtudes y dones sobrenaturales tan necesariamente asidos, que si quebrase fal- tando a Dios, luego se desasirían todas las virtudes y faltarían del alma; así como quebrado el hilo en la guirnalda, se cae- rían las flores. De manera que no basta que Dios nos tenga amor, para darnos virtudes; sino que también nosotros se le tengamos a él, para recebirlas y conservarlas. Dice un cabello solo, y no muchos cabellos, para dar a entender que ya su voluntad está sola en él, desasida de todos los demás cabellos, que son los extraños y ajenos amores. En lo cual encarece bien el valor y precio de estas guirnaldas de virtudes; porque cuando el amor está único y solido en Dios, cual aquí ella dice, tam- bién las virtudes están perfectas y acabadas y florecidas mu- cho en el amor de Dios, porque entonces es el amor que él tiene al alma inestimable, según el alma da a entender en la siguiente canción.