SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

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4. No dice esto por querer la tal alma ser tenida en algo, porque antes los desprecios y vituperios son de grande estima y gozo (2) para el alma que de veras ama a Dios; y porque ve que de su cosecha (3) no merece otra cosa, sino por la gracia y dones que tiene de Dios, según ella va dando a entender diciendo: Que si color moreno en mí hallaste.

5. Es a saber, que si antes que me miraras (4) graciosamen- te, hallaste en mí fealdad y negrura de culpas e imperfecciones y bajeza de condición natural, Ya bien puedes mirarme Después que me miraste.

6. Después que me miraste, quitando de mí ese color mo- reno y desgraciado de culpa con que no estaba de ver, en que me diste (5) la primera vez gracia, ya bien puedes mirarme; 1 S: alguna estima, a lo menos por ellas la merece, atrévese...2 Bg.: antes los menosprecios y vituperios son tenidos en ninguna desestima.

3 A omite de su cosecha.

■4 Así los manuscritos. Jaén: que miraras. 5 Sg: mediante por me diste.

CANCION XXXIII 387 esto es (1), ya bien puedo yo y merezco ser vista (2), recibiendo más gracia de tus ojos; pues con ellos no sólo la primera vez me quitaste el color moreno, pero también me hiciste digna de ser vista, pues con tu vista de amor.

Gracia y hermosura en mí dejaste.

7. Lo que ha dicho el alma en los dos versos antece- dentes, es para dar a entender lo que dice San Juan en 'el Evangelio, es a saber, que Dios da gracia por gracia (3), por- que cuando Dios ve al alma graciosa en sus ojos, mucho se mueve a hacerla más gracia, por cuanto en ella mora bien agradado. Lo cual conociendo Moisés, pidió a Dios más gracia, queriéndole obligar por la gracia que ya de él tenía, diciendo a Dios: Tú di- ces que me conoces de nombre y que he hallado gracia delante de ti; pues luego si he hallado gracia en tu presencia, muéstrame tu cara (4), para que te conozca y halle gracia delante de tus ojos (5). Y porque con esta gracia ella está delante de Dios engrandecida (6), honrada y hermoseada, como habernos di- cho, por eso es amada de él inefablemente (7). De manera que si antes que estuviese en su gracia por sí solo la amaba, ahora que ya está en su gracia, no sólo la ama por sí, sino también por ella; y así enamorado de su hermosura, mediante los efectos y obras de ella, ahora sin ellos (8), siempre le va él comu>- nicando más amor y gracias, y como la va honrando y en- grandeciendo más, siempre se va más prendando y enamorando de ella. Porque así lo da Dios a entender, hablando con su amigo Jacob por Isaías, diciendo: Después que en mis ojos eres hecho honrado y glorioso, yo te he amado (9). Lo cual 1 Esto es. Con estas palabras empieza el párrafo Ej., omitiendo las líneas ante- riores.

2 Bg. y B: servirte por ser vista. Ej., G y Sg. leen: ya bien puedes y merezco ser vista.

3 I. 16.

4 S corrige: gracia delante de tu presencia, muéstrame tu cara.

6 Sg.: agradecida.

7 Sg.: hermoseada inefablemente.

8 S: ahora que no está sin ellos.

9 XLIII, 4. — Av.: yo te he honrado amándote.

388 CANTICO ESPIRITUAL es tanto como decir: después que mis ojos te dieron gracia por su vista, por lo cual te hiciste glorioso (1) y digno de honra en mi presencia, has merecido más gracia de merce- des mías (2); porque amar Dios más, es hacer más mercedes. Esto mismo da a entender la Esposa en los divinos Cantares, a las otras almas diciendo (3): Morena soy, pero hermosa, hijas de Jerusalén; por tanto me ha amado el Rey, y entrádome en lo interior de su lecho (4). Lo cual es decir: almas, que no sabéis ni conocéis de estas mercedes, no os maravilléis por- que el Rey celestial me las haya hecho a mí tan grandes que haya llegado a meterme en lo interior de su amor; porque, aunque soy morena de mío, puso en mí él tanto sus ojos, después de haberme mirado la primera vez, que no se contentó hasta desposarme consigo, y llevarme hasta el interior lecho de su amor.

8. ¿Quién podrá decir hasta dónde llega lo que Dios engran- dece un alma cuando da en agradarse de ella? No hay poderlo ni aun imaginar (5); porque, en ñn, lo hace como Dios, pa- ra mostrar quién él es. Sólo se puede dar algo a entender por la condición (6) que Dios tiene de ir dando más a quien más tiene, y lo que le va dando es multiplicadamente según la proporción de lo que antes el alma tiene, según en el Evangelio lo da a entender, diciendo: A cualquiera que tuviere, se le dará más, hasta que llegue a abundar; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado (7). Y así, el dinero que tenia el siervo no en gracia de su señor, le fué quitado y dado al que tenía más dineros que todos juntos en gracia de su señor (8). De donde los mejores y principales bienes de su casa, esto es, de su Iglesia, así militante como triunfante, acumula Dios en el que es más 1 Sg.: gracioso.

2 Sg.: de mis misericordias.

3 S pone el texto latino, y dice: Y añade la Iglesia en su nombre: Ideo...*t 1, 4. — Ej., G y Sg. leen: en la interior bodega.

5 G, Ej. y Sg.: No hay poderlo decir ni aun imaginar.

6 Canción por condición, lee jaén equivocadamente.

7 Matth., XIII, 12.

8 S modifica: más dineros, para que todos juntos los tuviese en gracia de su Señor.

CANCION XXXIII 389 amigo suyo, y lo ordena para más honrarle y glorificarle; así como una luz grande absorbe en sí muchas luces pequeñas. Co- mo también lo dió Dios a entender en la sobredicha autoridad de Isaías, según el sentido espiritual, hablando con Jacob, dicien- do: Yo soy tu Señor Dios Santo de Israel, tu Salvador; a Egipto he dado por tu propiciación, a Etiopía (1) ya Sabá por ti; y daré hombres por ti, y pueblos por tu alma (2).

9. Bien puedes, pues, ya Dios mío, mirar y preciar mucho al alma que miras, pues con tu vista pones en ella precio y pren- das de que tú te precias y prendas; y por eso no ya una vez sola, sino muchas merece que la mires después que la miraste; pues como se dice en el libro de Ester por el Espíritu Santo: Digno es de tal honra a quien quiere honrar el Rey (3).

ANOTACION PARA LA SIGUIENTE CANCION 1. Los amigables regalos que el Esposo (4) hace al alma en este estado, son inestimables; y las alabanzas y requiebros de divino amor que con gran frecuencia pasan entre los dos, son inefables. Ella se emplea en alabar y regraciar a él; él en engrandecer (5) y alabar y regraciar a ella (6), según es de ver en los Cantares, donde hablando él con ella, dice: Cata que eres hermosa, amiga mía, cata que eres hermosa, y tus ojos son de paloma (7). Y ella responde, y dice: Cata que tú eres hermoso, amado mío, y bello; y otras muchas gracias y alabanzas que el uno al otro a cada paso se dicen en los Cantares. Y así ella en la canción pasada acaba de despreciarse a si, llamán- dose morena y fea; y de alabarle a él de hermoso y gracioso, pues con su mirada le dió gracia y hermosura. Y él, porque tiene de costumbre de ensalzar al que se humilla, poniendo en ella 1 Algunos Mss. leen: Egipto.

2 XLIII, 3.

3 VI, 11.

i Ej., G y Sg.: Los admirables regalos que Dios...5 Así Jaén, Bg., Ej. y B.— Av. y Bz.: regrandecer. A, G y Sg.: agradecer.

6 S: "ella se emplea en alabarlo y regraciarlo a él; y él en engrandecerla y ala- barla y regraciarla a ella."

7 I. 14. 15.

390 CANTICO ESPIRITUAL los ojos (1) como ella se lo ha pedido, en la canción que se sigue se emplea en alabarla, llamándola, no morena, como ella se llamó, sino blanca paloma (2), alabándola de las buenas pro- piedades que tiene como paloma, y tórtola. Y así dice: CANCION XXXIV La blanca palomica Al arca con el ramo se ha tornado, Y ya la tortolica Al socio deseado En las riberas verdes ha hallado (3).

DECLARACION 2. El Esposo es el que habla en esta canción, cantando la pureza que ella tiene ya en este estado, y las riquezas y premio que ha conseguido por haberse dispuesto y trabajado por venir a él. Y también canta la buena dicha que ha tenido en hallar a su Esposo en esta unión, y da a entender el cumplimiento de los deseos suyos y deleite y refrigerio que en él posee, acaba- dos ya los trabajos de esta vida y tiempo pasado. Y así dice: La blanca palomica.

La blanca palomica.

3. Llama al alma blanca palomica por la blancura y lim- pieza que ha recibido de la gracia que ha hallado en Dios. Y llámala paloma, porque así la llama en los Cantares, para de- notar la sencillez y mansedumbre de condición (4) y amo- rosa contemplación que tiene. Porque la paloma, no sólo es sencilla y mansa sin hiél, mas fambién tiene los ojos claros y amorosos; que por eso, para denotar el Esposo en ella esta propiedad de contemplación amorosa con que mira a Dios, 1 S: sus ojos.

2 Ej.. G y Sg. leen: se emplea no llamándola morena, como ella se llama, sino llamándola paloma. Ej.: paloma o tórtola.

3 Sg.: En las riberas verdes se ha sentado.

4 A: de corazón.

CANCION XXXIV 391 dijo allí también que tenia los ojos de paloma (1). La cual dice Al Arca con el ramo se ha tornado.

4. Aquí compara al alma el Esposo a la paloma del arca de Noé, tomando por figura aquel ir y venir de la paloma al ar- ca, de lo que al alma en este caso le ha acaecido (2). Porque así como la paloma iba y venía al arca, porque no hallaba dónde descansase su pie entre las aguas del diluvio, hasta que después se volvió a ella con un ramo de oliva en él pico, en señal de la misericordia de Dios en la cesación de las aguas que tenían anegada la tierra; así esta tal alma que salió del arca de la omnipotencia de Dios, cuando la crió, habiendo andado por las aguas del diluvio de los pecados e imperfecciones, no hallan- do donde descansase su apetito, andaba yendo y viniendo por los aires de las ansias de amor al arca del pecho de su Criador, sin que de hecho la acabase de recoger en él, hasta que ya habiendo Dios hecho cesar las dichas aguas todas de imperfecciones sobre la tierra de su alma, ha vuelto con el ramo de oliva, que es la victoria que por la clemencia y mi- sericordia de Dios tiene de todas las cosas, a este dichoso y acabado recogimiento del pecho de su Amado no solamente con victoria de todos sus contrarios, sino con premio de sus me- recimientos, porque lo uno y lo otro es denotado por el ramo de oliva. Y así la palomica del alma no sólo vuelve ahora al Arca de su Dios blanca y limpia como salió de ella cuando la crió, mas aún con aumento del ramo del premio y paz con- seguida en la victoria de sí misma.

Y ya la tortolica Al socio deseado, En las riberas verdes ha hallado (3).

5. También llama aquí el Esposo ai alma, tortolica, por- que en este caso de buscar al Esposo ha sido como la tórtola cuando no hallaba al consorte que deseaba. Para cuya inteligencia 1 Cant., IV, 1.

2 A y B: sucedido.

3 Sg.:...se ha sentado.

392 CANTICO ESPIRITUAL es de saber que de la tórtola se dice que, cuando no halla a su consorte, ni se asienta en ramo (1) verde, ni bebe el agua clara ni fría, ni se pone debajo de la sombra, ni se junta con otra compañía; pero en juntándose con él, ya goza de todo esto. Todas estas propiedades tiene el alma, y es necesario que las tenga para Tiaber de llegar a esta unión y junta del Espo>- so Hijo de Dios; porque con tanto amor (2) y solicitud le con- viene andar, que no asiente el pie del apetito en ramo verde de algún deleite (3), ni quiera beber el agua clara de alguna honra y gloria del mundo, ni la quiera gustar fría de algún refrige- rio (4) o consuelo temporal, ni se quiera poner debajo de la sombra de algún favor y amparo de criaturas; no queriendo reposar nada en nada, ni acompañarse de otras aficiones, gi- miendo por la soledad de todas las cosas hasta hallar (5) a su Esposo en cumplida satisfacción.

6. Y porque esta tal alma, antes que llegase a este alto estado, anduvo con grande amor (6) buscando a su Amado no se satisfaciendo de cosa sin él, canta aquí el mismo Esposo el fin de sus fatigas y el cumplimiento de los deseos de ella, dicien- do: que «ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado» (7), que es tanto como decir: ya el alma Esposa se sienta en ramo verde (8), deleitándose en su Amado; y ya bebe el agua clara de muy alta (9) contemplación y sabiduría de Dios, y fría de refrigerio y regalo que tiene en Dios, y también se pone debajo de la sombra de su amparo y favor que tanto ella había deseado (10), donde es consolada, apacentada y refec- 1 Ej.. G y Sg.: árbol.

2 Sg.: con tanto cuidado, en vez de con tanto amor.

3 Sg.: del apetito en algún árbol verde de deleite.

4 Ej., G y Sg.: ni la quiera gustar, ni de ningún refrigerio.

5 A: llegar.

6 G, Ej. y Sg.: con grande amor y cuidado.

7 S: ha hallado en las riberas verdes al socio deseado.

8 G, Ej. y Sg.: en el árbol.

9 G y Ej.: subida por alta.

10 G, y Sg. leen: Y también debajo de la sombra de su favor y amparo que fte- ne en Dios, que tanto ella había deseado...Ej.: y también debajo de la sombra de su favor y amparo se sienta, la cual tanto ella.

CANCION XXXIV 393 cionada ( 1 ) sabrosa y divinamente, según ella de ello se alegra en los Cantares, diciendo: Debajo de la sombra de aquel que había deseado, me senté, y su fruto es dulce a mi garganta (2) ANOTACION PARA LA SIGUIENTE CANCION 1. Va prosiguiendo el Esposo, dando a entender el con- tento que tiene del bien que ha conseguido la Esposa por me- dio de la soledad en que antes quiso vivir, que es una estabilidad de paz y bien inmutable. Porque cuando el alma llega a con- firmarse en la quietud del único y solitario amor del Esposo, como ha hecho ésta de que hablamos aquí, hace tan sabroso asiento de amor en Dios y Dios en ella, que no tiene nece- sidad de otros medios ni maestros que la encaminen a Dios, porque es ya Dios su guía (3) y su luz. Porque cumple en ella lo que prometió por Oseas, diciendo: Yo la guiaré (4) a la soledad, y allí hablaré a su corazón (5). En lo cual da a en- tender que en la soledad se comunica y une él en el alma; por- que hablarle al corazón es satisfacerle el corazón, el cual no se satisface con menos que Dios. Y así, dice el Esposo: CANCION XXXV En soledad vivía, Y en soledad ha puesto ya su nido, Y en soledad la guía A solas su querido, También en soledad de amor herido.

DECLARACION 2. Dos cosas hace en esta canción el Esposo. La prime- ra^ alabar la soledad en que antes el alma quiso vivir, dicien- 2 O, 3.

3 Unicamente ]aén lee su gracia. A: so luz, su guía y su leg.

4 S: llevaré.

5 II. 14.

394 CANTICO ESPIRITUAL do cómo fué medio para en ella hallar y gozar (1) a su Amado a solas de todas las penas y fatigas que antes tenía; porque como ella se quiso sustentar en soledad de todo gusto y consuelo y arrimo de las criaturas por llegar a la compañía y junta de su Amado, mereció hallar la posesión de la paz de la soledad en su Amado, en que reposa ajena y sola (2) de todas las dichas molestias. La segunda, es decir que, por cuanto ella se ha querido quedar (3) a solas de todas las cosas criadas por su querido, él mismo enamorado de ella por esta su soledad, se ha hecho cuidado de ella, recibiéndola en sus brazos, apacentándola (4) en sí de todos los bienes, guiando (5) su espíritu a las cosas altas de Dios. Y no sólo dice que él es ya su guía, sino que a solas lo hace sin otros medios, ni de ángeles ni de hom- bres, ni de formas ni figuras, por cuanto ella por medio de esta soledad tiene ya verdadera libertad de espíritu, que no se ata a alguno (6) de estos medios, y dice el verso: En soledad vivía.

En soledad vivía.

3. La dicha tortolilla (7), que es el alma, vivía en sole- dad antes que hallase al Amado en este estado de unión; porque el alma que desea a Dios, la compañía de ninguna cosa le hace consuelo; antes hasta hallarle todo hace y causa más soledad.

Y en soledad ha puesto ya su nido.

4. La soledad en que antes vivía, era querer carecer por su Esposo de todas las cosas y bienes del mundo (8), según habernos dicho de la tortolilla, procurando hacerse perfecta, adquiriendo perfecta soledad en que viene a la unión del 1 G. Ej. y Sg. omiten: y gozar.

2 G, Ej. y Sg.: en que reposa ahora sola.

3 Asi leen todos los Mss. Jaén: dar.

4 A: y apretándola.

5 Bg.- guardando.

6 Ej.. G y S: ninguno. Sg.: que no se sujeta a ninguno.

7 Av., Bz. y S: tortolica.

8 Ej.. G y Sg. leen: de todos los bienes del mundo.

CANCION XXXV 395 Verbo, y por consiguiente a todo refrigerio y descanso; lo cual es aquí significado por el nido que aqui dice, el cual sig^ nifica descanso y reposo (1). Y así es como si dijera: en esa soledad en que antes vivía, ejercitándose en ella con trabajo y angustia, porque no estaba perfecta, en ella ha puesto su descanso (2) ya y refrigerio, por haberla ya adquirido perfecta- mente en Dios. De donde hablando espiritualmente David, dice: De verdad que el pájaro halló para sí casa, y la tórtola nido- klonde criar (3) sus pollicos (4). Esto es, asiento en Dios, donde satisfacer sus apetitos y potencias.

Y en soledad la guía.

5. Quiere decir: en esa soledad que el alma tiene de to- das las cosas en que está sola con Dios, él la guía y mueve y levanta a las cosas divinas, conviene a saber, su entendimiento a las divinas inteligencias, porque ya está solo y desnudo de otras contrarias y peregrinas inteligencias; y su voluntad mueve (5) libremente al amor de Dios, porque ya está sola y libre de otras afecciones y llena su memoria de divinas noti- cias, porque también está ya sola y vacía de otras imaginaciones y fantasías. Porque luego que el alma desembaraza estas po- tencias y las vacía de todo lo inferior y de la propiedad de lo superior, dejándolas a solas (6) sin ello, inmediatamente se las emplea Dios en lo invisible y divino, y es Dios el que la guía en esta soledad, que es lo que dice San Pablo de los perfectos: Qui spiriiu Dei aguntur, etc. (7). Son movidos del Espíritu de Dios, que es lo mismo que decir: En soledad la guia.

A solas su querido.

1 S abrevia: por el nido que dice. Y así es...2 Ej., Sg. y G: su nido.

3 Bg.: donde abrigar.

4 Ps. LXXXIII, 4.

7 Rom., VIH. 14.

396 CANTICO ESPIRITUAL CANTICO ESPIRITUAL 6. Quiere decir, que no sólo la guía en la soledad de ella, mas que él mismo a solas es el que obra en ella sin otro algún medio; porque ésta es la propiedad de esta unión del alma con Dios en matrimonio espiritual, hacer Dios en ella y comunicársele por sí solo, no ya por medio de ángeles ni por medio de la habilidad natural, porque los sentidos exteriores e interiores y todas las criaturas, y aun la misma alma, muy poco hacen al caso para ser parte para recibir estas grandes mercedes sobrenaturales que "Dios hace en este estado; no caen en habilidad (1) y obra natural y diligencia del alma; él a solas hace en ella. Y la causa es, porque la halla a solas, como está dicho, y así no la quiere dar otra compañía, aprovechán- dola (2) y fiándola de otro que de sí solo. Y también es cosa conveniente, que pues el alma ya lo ha dejado todo y pasado por todos los medios, subiéndose sobre todo a Dios, que el mismo Dios sea la guía y el medio para sí mismo; y habién- dose el alma ya subido en soledad de todo sobre todo, ya todo no le aprovecha ni sirve para más subir otra cosa que el mismo Verbo Esposo; el cual, por estar tan enamorado de ella, él a solas es el que la quiere hacer las dichas mercedes (3), y asi dice luego: También en soledad de amor herido.

7. Es a saber, de la Esposa; porque demás de amar el Esposo mucho la soledad del alma, está mucho más herido del amor de ella por haberse ella querido quedar a solas 'de to- das las cosas, por cuanto (4) estaba herida de amor de él, y así él no quiso dejarla sola, sino que herido de ella por fa soledad que por él tiene, viendo que no se contenta con otra cosa, él solo la guía a sí mismo, atrayéndola y absorbiéndola en sí, lo cual no hiciera él en ella, si no la hubiera hallado en so- ledad espiritual.

1 S: en este estado; antes porque no caben en habilidad.

2 S suprime la palabra aprovechándola.

3 Ej.. G y Sg.: estas divinas mercedes.

4 G y Ej.: del amor de ella, por cuanto...CANCION XXXV 397 ANOTACION PARA LA SIGUIENTE CANCION 1. Es extraña esta propiedad que tienen los Amados ( 1 ) en gustar mucho más de gozarse a solas de toda criatura (2), que con alguna compañía. Porque, aunque estén juntos, si tie- nen alguna extraña compañía que haga, allí presencia, aunque no hayan de tratar ni de hablar más escuso (3) de ella que delante de ella, y la misma compañía trate ni hable nada, basta estar allí para (4) que no se gocen a su sabor. La razón es, porque el amor, como es unidad de dos solos, a solas se quieren comunicar ellos. Puesta, pues, el alma en esta cumbre (5) de perfección y libertad de espíritu en Dios, acabadas todas las repugnancias y contrariedades de la sensua- lidad, ya no tiene otra cosa en qué entender ni otro ejercicio en qué se emplear sino en darse en deleites y gozos de íntimo amor con el Esposo. Como se escribe del santo Tobías, en su libro, donde dice (6), que después que había pasado por los trabajos de su pobreza y tentaciones, le alumbró Dios, y que todo lo demás de sus días pasó (7) en gozo (8), como ya lo pasa esta alma de que vamos hablando, por ser los bie- nes que en sí ve de tanto gozo y deleite, como lo da a enten- der Isaías del alma que, habiéndose ejercitado en las obras de perfección, ha llegado al punto de perfección que vamos hablando.

2. Dice, pues allí, hablando con el alma de esta perfec- ción: Entonces, dice, nacerá en fa tiniebla tu luz, y tus ti- nieblas serán como el mediodía. Y darte ha tu Señor Dios descanso siempre, y llenará de resplandores tu alma, y librará tus huesos, y serás como un huerto (9) de regadío, y como una 2 Sg.: a solas de toda la alegría.

3 Así los Mss. S: a escusas. Bg. a escusa.

4 Ej., G y Sg. abrevian: de tratar ni hablar nada, bástales estar allí para...5 Sg.: costumbre.

6 S omite: en su libro donde dice.

7 S: y que todo lo restante de su vida pasó.

8 XIV, 4.

9 Bg.: y hinchirá tus huesos y venas como un huerto.

398 CANTICO ESPIRITUAL fuente de aguas, cuyas aguas no faltarán. Edificarse han en ti las soledades de los siglos, y los principios y fundamentos de una generación y de otra generación resucitarás; y serás lla- mado edificador de los setos, apartando tus sendas y veredas a la quietud. Si apartares el trabajo tuyo de la holganza (1), y de hacer tu voluntad en mi santo día, y te llamares holganza deli- cada y santa gloriosa del Señor, y le glorificares no haciendo tus vías y no cumpliendo tu voluntad, entonces te deleitarás sobre el Señor, y ensalzarte he sobre las alturas de la tierra, y apacentarte he en la heredad de Jacob (2). Hasta aquí son pa- labras de Isaías, donde la heredad de Jacob es el mismo Dios (3) Y por eso, como habernos dicho, esta alma ya no entiende sino en andar gozando de los deleites de este pasto; sólo le queda una cosa que desear, que es gozarle perfectamente en la vida eterna (4). Y así en la siguiente canción, y en las demás que se siguen, se emplea en pedir al Amado este beatífico pasto en manifiesta visión de Dios. Y así dice: CANCION XXXVI CANCION XXXVI Gocémonos, Amado, Y vámonos a ver en tu hermosura Al monte y al collado, Do mana el agua pura; Entremos más adentro en la espesura.

DECLARACION 3. Ya que está hecha (5) la perfecta unión de amor entre el alma y Dios, quiérese emplear el alma y ejercitar en las propiedades que tiene el amor, y así ella es la que hablia en esta canción con el Esposo, pidiéndole tres cosas que son propias 1 Sg. pasa de esta palabra a la igual de la linea siguiente.

2 Isai., L VIII. 10- M. — G, Ej. y Sg. abrevian: y ensalzarte he en la heredad de Jacob.

i S abrevia: en la heredad de Jacob, que es el mismo Dios.

4 Ej.. G y Ej.: que es gozarle en la vida eterna perpetuamente.

5 S: Como está ya hecha.

CANCION XXXVI 399 del amor. La primera, quiere recibir el gozo y sabor del amor, y esa le pide cuando dice (1): Gocémonos, Amado. La se- gunda es desear hacerse semejante al Amado, y esta le pide cuando dice: Vamonos a ver en lu hermosura. Y la tercera es escudriñar y saber (2) las cosas y secretos del mismo Amado, y esta le pide cuando dice: Entremos más adentro en la espesura. Sigúese el verso: Gocémonos, Amado.

Gocémonos, Amado.

4. Es a saber, en la comunicación de dulzura de amor, no sólo en la que ya tenemos en la ordinaria junta y unión do los dos, mas en la que redunda en el ejercicio de amar efectiva y actualmente, ahora con la voluntad (3) en acto de afición, ahora exteriormente haciendo obras pertenecientes al servicio del Ama- do; porque, como habernos dicho, esto tiene el amor donde hace asiento, que siempre se quiere andar saboreando en sus gozos y dulzuras, que son el ejercicio de amar interior y ex- teriormente, como habernos dicho; todo lo cual hace por ha- cerse más semejante al Amado, y así dice luego: Y vámonos a ver en tu hermosura.

5. Que quiere decir: hagamos de manera que por medio de este ejercicio de amor ya dicho, lleguemos hasta vernos en tu hermosura en la vida eterna; esto es, que de tal manera esté yo transformada en tu hermosura, que siendo semejante en hermosura, nos veamos entrambos en tu hermosura, teniendo yo ya tu misma hermosura (4); de manera que mirando el uno al otro, vea cada uno en el otro su hermosura, siendo la del uno y la del otro tu hermosura sola, absorta yo en tu hermo- sura (5); y así te veré yo a ti en tu hermosura, y tú a mí 1 Av. salta de esta palabra a la igual que viene en seguida.