SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

Page 16 of 44

no hay que tener pena, que si la voluntad no puede reparar en jugos y gustos de actos particulares, adelante va; pues el no volver atrás abrazando algo sensible, es ir adelante a lo inac- 1 Cant., II, IV.— G y C: en la bodega del vino.

2 E. p. suprime aquí muchas líneas en la siguiente forma: "Y así algunas veces se siente más inteligencia que amor, otras más intenso amor que inteligencia. Y por eso no hay que temer de la ociosidad de la voluntad en este puesto, que si cesa de hacer actos regidos por particulares noticias, cuanto era de su parte, embriágala, empero, en amor infuso por medio de la noticia de la contemplación, como acabamos de decir; y son tanto mejores los que siguiendo esta contemplación infusa se hacen, y tanto más meritorios..."

3 E. p.: el movedor que infunde este amor.

4 E. p.: más que si se rigiera por noticias distintas.

CANCION ni 75 cesible, que es Dios, y asi no es maravilla que no le sienta (1). Y así la voluntad para ir a Dios más ha de ser desarrimándose de toda cosa deleitosa y sabrosa, que arrimándose; que así cum- ple bien el precepto de amor, que es amarle sobre todas las cosas; lo cual no puede ser sin desnudez jj vacio espiritual (2) en todas ellas (3).

44. Tampoco hay que temer en que la memoria vaya vacía de sus formas y figuras, que pues Dios no tiene forma ni fi- gura, segura va vacía de forma y figura, y más acercándose a Dios; porque cuanto más se arrimare a la imaginación, más se aleja de Dios y en más peligro va, pues que Dios, siendo como es incogitable, no cae en la imaginación.

45. No entendiendo, pues, estos a las almas que van ya en esta contemplación quieta y solitaria (4), por no haber ellos pasado, ni aun quizá llegado de un modo ordinario de dis- cursos y actos, pensando, como he dicho, que están ociosas, porque el hombre animal, esto es, que no pasa del sentido ani- mal de la parte sensitiva, no percibe las cosas que son de Dios, dice San Pablo (5), les turban la paz de la contemplación^ sosegada y quieta que de suyo les daba Dios, y los hacen meditar y discurrir y hacer actos, no sin grande desgana y re- pugnancia y sequedad y distración de las mismas almas, que se querrían estar en su quieto y pacífico recogimiento, y per- suádenos a que procuren jugos y fervores, como quiera que los habían de aconsejar lo contrario. Lo cual, no pudiendo ellas ha- cer ni entrar en ello como antes, porque ya pasó ese tiempo, no es ése su camino, desasosiéganse doblado pensando que van perdidas; y aun ellos se lo ayudan a creer, y sécanlas el espíritu y quítanles las unciones preciosas que en la soledad y tranquilidad Dios las ponía; que, como dije, es grande daño, 1 E. p. suprime: Y asi, no es maravilla que no le sienta.

3 E. p.: "lo cual para ser con toda perfección, ha de ser con esta desnudez y vacío especial de todas."

4 G, añade y modifica: "y en mayor peligro va; y cuanto más se apartare de ella, más seguro camina, y no acaban de entender éstos no experimentados a estas almas, ni conocen que las tiene el Señor en este estado de contemplación quieta..."

5 I ad Cor., II, 14.

76 LLAMA DE AMOR VIVA y pénenlas del duelo y del lodo; pues lo uno pierden y en fo otro sin provecho penan.

46. No saben éstos qué cosa es espíritu, y hacen a Dios grande injuria y desacato metiendo su tosca mano donde Dios obra; porque le ha costado mucho a Dios llegar estas almas hasta aquí, y precia mucho haberlas llegado a esta soledad y vacío de sus potencias y operaciones para poderlas hablar al corazón, que es lo que él siempre desea, tomando él ya la mano, siendo ya él el que en el alma reina con abundancia de paz y sosiego, haciendo desfallecer los actos naturales (1) de las po- tencias con que trabajando toda la noche no hacía nada; apá- centándolas ya el espíritu sin operación del sentido, porque sen- tido ni su obra, no es capaz del espíritu.

47. Y cuánto el precia esta tranquilidad y adormecimiento o aniquilación de sentido, echase bien de ver en aquella conjura- ción tan notable y eficaz que hizo en los Cantares, diciendo: Conjuróos, hijas de Jerusalén, por las cabras y ciervos campesi- nos, que no recordéis ni hagáis velar a la amada hasta que ella quiera (2). En lo cual da a entender cuánto ama el adormecimien- to y olvido solitario, pues interpone estos animales solitarios y retirados. Pero estos espirituales no quieren que el alma re- pose ni quiete, sino que siempre trabaje y obre de manera que no dé lugar a que Dios obre, y que lJo que él va obrando se deshaga y borre con la operación del alma, hechos las raposi- nas que demuelen la florida viña del alma (3); y por eso se queja por Isaías, diciendo: Vosotros habéis depacido (4) mi viña (5).

48. Pero estos por ventura yerran con buen celo, porque no llega a más su saber. Pero no por eso quedan excusados en los consejos que temerariamente dan sin entender primero el camino y espíritu que lleva el alma; y si no la entiende, entro- 1 E. p.: los actos discursivos.

2 Cant.,111,5.

3 Cant., II, 15.— G: Que atalan la florida viña del alma. E. p.: que destruyen.

5 Isai., III, 14.

CANCION III 77 meter su tosca mano en cosa que no entiende (1), no dejándole para quien mejor la entienda; que no es cosa de pequeño peso y culpa hacer a un alma perder inestimables bienes por consejo fuera de camino y dejarla bien por el suelo. Y así, el que te- merariamente yerra, estando obligado a acertar como cada uno lo está en su oficio, no pasará sin castigo, según el daño que hizo Porque los negocios de Dios, con mucho tiento y muy a ojos abiertos se han de tratar, mayormente en cosa tan delicada y subida como en estas almas, donde se aventura casi infinita ganancia en acertar y casi infinita pérdida en errar.

49. Pero ya que quieras decir que todavía tiene alguna excusa, aunque yo no la veo, a lo menos no me podrás decir que la tiene el que tratando un alma jamás la deja salir de su poder, allá por los respetos e intentos vanos que él se sabe, que no quedarán sin castigo; pues que está cierto que habiendo de ir aquella alma adelante aprovechando en el camino espi- ritual, a que siempre Dios la ayuda, ha de mudar estilo y modo de oración y ha de tener necesidad de otra doctrina ya más alta que la suya y otro espíritu; porque no todos saben para to- dos los sucesos y términos (2) que hay en el camino espiritual, ni tienen espíritu tan cabal que conozcan cómo en cualquier estado de la vida espiritual ha de ser el alma llevada y regida; a lo menos, no ha de pensar que lo tiene él todo, ni que Dios que- rrá dejar de llevar aquella alma más adelante. No cualquiera que sabe desbastar el madero, sabe entallar la imagen; ni cualquiera que sabe entallarla, sabe perfilarla y pulirla; ni el que sabe pulir, sabrá pintarla; ni cualquiera que sabe (5) pintarla, sabrá poner la última mano y perfección; porque cada uno de éstos no puede en la imagen hacer más de lo que sabe, y si1 quisiese pasar adelante, sería echarla a perder.

50. Pues veamos si tú siendo solamente desbastador, quie- res poner el alma en el desprecio del mundo y mortificación de sus apetitos, o, cuando mucho, entallador, que será en poner - 1 E. p.: saben.

2 E. p.: casos.

3 E. p.: sepa.

78 LLAMA DE AMOR VIVA la en santas meditaciones, y no sabes más; ¿cómo llegarás esa alma hasta la última perfección de delicada pintura, que ya ni consiste en desbastar, ni entallar, ni aun en perfilar, sino en lat obra que Dios ha de ir en ella haciendo? Y así cierto está que si en tu doctrina, que siempre es de una manera, la haces siempre estar atada, que o ha de volver atrás, o a lo menos no irá adelante (1). Porque ¿en qué parará, te ruego, la imagen, si siempre has de ejercitar en ella no más que el martillar y des- bastar, que en el alma es el ejercicio de las potencias? ¿Cuándo se ha de acabar esta imagen? ¿Cuándo o cómo se ha de dejar a que la pinte Dios? ¿Es posible que tú tienes todos estos oficios y que te tienes por tan consumado, que nunca esa alma habrá menester más que a ti?

51. Y dado caso que tengas para alguna alma, porque quizá no tendrá talento para pasar más adelante, es como imposible que tú tengas para todas las que no dejas salir de tus manos; porque a cada una lleva Dios por diferentes caminos, que ape- nas se hallará un espíritu que en la mitad del modo que lleva convenga con el modo del otro. Porque ¿quién habrá, como San Pablo, que tenga para hacerse (2) todo a todos, para ganarlos a todos? Y tú de tal manera tiranizas las almas y de suerte las quitas la libertad y adjudicas para ti la anchura y libertad de la doctrina evangélica, que no sólo procuras que no te dejen; mas, lo que peor es, que si acaso alguna vez (3) que alguna fué a pedir algún consejo a otro, o a tratar alguna cosa que no convendría tratar contigo, o la llevaría Dios para que la ense- ñase lo que tú no enseñas, te hayas con ella (que no lo digo sin vergüenza), con las contiendas de celos (4) que hay entre los ca- sados, los cuales no son celos que tienes de honra de Diosi, sino celos de tu soberbia y presunción. Porque ¿cómo puedes tú saber que aquella alma no tuvo necesidad de ir a otro? Indíg- 1 Lo que sigue del párrafo hasta el número 54, se suprime en P.

2 C: para hacer a todas manos y hacerse...

3 E. p.: alguna vez sabes.

4 G: "Te hayas con ella por esto con aspereza, lo cual no es celo que tú tienes de la honra y gloria de Dios, sino celos de tu soberbia..." T omite: que hay entre los casados, los cuales no son celos...CANCION III 79 nase Dios de éstos grandemente, y promételos castigo por el profeta Ezequiel, diciendo: No apacentábades mi ganado, sino cubríadesos con la lana y comíadesos su leche; yo pediré mi ganado de vuestra mano (1).

52. Deben, pues, estos tales dar libertad a estas almas, y están obligados a dejarlas ir a otros y mostrarles buen rostro, que no saben ellos por dónde aquella alma la quiera Dios apro- vechar, mayormente cuando ya no gusta de su doctrina, que es señal que la lleva Dios adelante por otro camino y que ha menester otro maestro, y ellos mismos se lo han de acon- sejar, y lo demás nace de necia soberbia y presunción (2).

55. Pero dejemos ahora esta manera, y digamos otra pes- tífera que éstos, u otros peores que ellos, usan. Porque acae- cerá que anda Dios ungiendo algunas almas con santos deseos y motivos de dejar el mundo y mudar la vida y estado y ser- vir a Dios, despreciando el siglo (lo cual tiene Dios en mucho haberlos llegado hasta allí, porque las cosas del siglo no son del corazón de Dios), y ellos allá con unas razones humanas o respetos harto contrarios a la doctrina de Cristo y su mortifi- cación y desprecio de todas las cosas, estribando en su interés o en su gusto, o por temer donde no había que temer, se lo di- latan o se lo dificultan; o, lo que peor es, por quitárselo del corazón trabajan (3). Que teniendo ellos mal espíritu, y poco devoto, y muy vestido de mundo, y poco ablandado en Cristo, como ellos no entran, no dejan entrar a otros, como dice nues^ tro Salvador: ¡/Ay de vosotros que tomasteis la llave de la ciencia y no entráis ni dejáis entrar a otros! (4). Porque éstos, a la verdad, están puestos como tropiezo y tranca a la puerta del cielo, no advirtiendo que los tiene Dios allí para que com- pelan a entrar a los que Dios llama, como se lo tiene manda- do (5), y ellos, por el contrario, están compeliendo que no en- 2 G omite el párrafo que sigue.

3 E. p.: andan.

4 Luc, XI, 52.

5 E. p. añade: en su Evangelio. C: diciendo por San Lucas: porfía, hazlos en- trar, para que se llene mi casa de convidados.

80 LLAMA DE AMOR VIVA tren por la puerta angosta que guía a la vida; de esta manera es él un ciego que puede estorbar la guía del Espíritu Santo con el alma. Lo cual acaece de muchas maneras, que aquí queda dicho, unos sabiendo y otros no sabiendo; mas los unos g los otros no quedarán sin castigo, pues teniéndolo por oficio, es- tán obligados a saber y mirar lo que hacen.

54. El otro ciego que dijimos que podía empachar (1) al alma en este género de recogimiento es el demonio, que quie- re que, como él es ciego, también el alma lo sea. El cual en estas altísimas soledades en que se infunden las delicadas un- ciones del Espíritu Santo (en lo cual él tiene grande pesar y envidia, porque se le va el alma de vuelo y no la puede coger en nada y ve que se enriquece mucho), procúrale poner en esta desnudez y enajenamiento algunas cataratas de noticias y nieblas de jugos sensibles, a veces buenos para cebar más al alma (2) y hacerla volver así al trato del sentido, y que mire en aquéllo y lo abrace, a fin de ir a Dios arrimada en aquellas noticias bue- nas y jugos. Y en esto las distrae y saca facilísimamente de aquella soledad y recogimiento en que, como habernos dicho, el Espíritu Santo está obrando aquellas grandezas secretamente. Y entonces el alma, como es inclinada a sentir y gustar, mayor- mente si lo anda pretendiendo, facilísimamente se pega a aque- llas noticias y jugos, y se quita de la soledad en que Dios obra Porque como ella no hacia nada, parécele estotro mejor (3), pues ahí es algo. Y aquí es grande lástima que no entendiéndo- se, por comer ella un bocadillo, se quita que la coma Dios a ella toda, absorbiéndola en unciones de su paladar espirituales y solitarias.

55. Y de esta manera hace el demonio, por poco más que nada, grandísimos daños, haciendo al alma perder grandes ri- quezas, sacándola con un poquito de cebo como al pez del gol- fo de las aguas sencillas del espíritu, donde estaba engolfada y anegada en Dios sin hallar pie ni arrimo. Y en esto la saca 1 E. p.: estorbar.

2 Más al alma. Así la e. p. y los manuscritos, salvo T.

3 E. p.: Porque como ella a su parecer no hacia nada, parécele estotro mejor.

CANCION III 81 a la orilla, dándola estribo y arrimo, y que halle pie, y que se vaya por su pie y por tierra y con trabajo y no nade por las aguas de Siloé, que van con silencio bañando en las uncio- nes de Dios. Y hace el demonio tanto de esto (1), que es para admirar; que con ser maijor un poco de daño en esta parte que hacer mucho en otras almas muchas, como habernos dicho, apenas (2) hay alma que vaya por este camino que no la haga grandes daños y haga caer en grandes pérdidas; porque este maligno se pone aquí con grande aviso en el paso que hay del sentido al espíritu (3), engañando y cebando al alma con el mismo sentido, atravesando, como habernos dicho, cosas sensi- bles, porque se detenga en ellas y no se le escape; y el alma en grandísima facilidad (4) luego se detiene como no sabe más que aquello, y no piensa que hay en aquello pérdida, antes lo tiene a buena dicha y lo toma de buena gana pensando que la viene Dios a ver; así deja de entrar en lo interior del Esposo, quedándose a la puerta a ver lo que pasa. Todo lo alto ve el demonio, dice Job, es a saber, de las almas, para impugnarlo; y si acaso al- guna se le entra en el recogimiento, con horrores, temores o dolores corporales o con sonidos y ruidos exteriores, trabaja por perderla, haciéndola divertir al sentido (5) para sacarla afuera y divertirla del interior espíritu, hasta que no pudiendo más, la deja. Y con tanta facilidad estorba tantas riquezas y estraga estas preciosas almas, que con preciarlo él más que derribar mu- chas de otras, no lo tiene en mucho por la facilidad con que lo hace y lo poco que le cuesta. A este propósito podemos entender lo que de él dijo Dios al mismo Job, es a saber: Absorberá un río y no se maravillará, y tiene confianza que el Jordán caerá en su boca, que se entiende por lo más alto de la perfección. En sus mismos ojos le cazará como con an- 1 P: tanto caso de esto.

2 E, p.: "y con ser mayor un poco de daño que en esta parte hace a muchas almas, apenas..."

3 C, Gr. y P, añaden: como siempre lo ha de costumbre, para que no pase del sentido al espíritu.

4 T: grandísima dificultad.

5 E. p.: al sonido, en vez de al sentido.

6 82 LLAMA DE AMOR VIVA zuelo, y con leznas le horadará las narices (1); esto es, con las puntas de las noticias con que le está hiriendo, le divier- ta el espíritu; porque el aire que por las narices sale reco- gido, estando horadadas, se divierte por muchas partes. Y ade- lante dice: Debajo de él estarán los rayos del sol y derrama- rán el oro debajo de sí como el lodo (2). Porque admirables rayos de divinas noticias hace perder a las almas ilustradas, y precioso oro de matices divinos quita y derrama a las almas ricas.

56. i Oh, pues, almas! Cuando Dios os va haciendo tan soberanas (3) mercedes, que os lleva por estado de soledad y recogimiento, apartándoos de vuestro trabajoso sentido, no os volváis al sentido. Dejad vuestras operaciones, que si an- tes os ayudaban para negar el mundo y a vosotros mismos cuando erais principiantes, ahora que os hace Dios merced de ser el obrero, os serán obstáculo grande y embarazo; que como tengáis cuidado de no poner vuestras potencias (4) en cosa nin- guna, desasiéndolas de todo y no embarazándolas, que es lo que de vuestra parte habéis de hacer en este estado, solamente junto con la advertencia amorosa, sencilla que dije arriba, de la manera que allí lo dije, que es cuando no os hiciéredes ga- na el tenerla; porque no habéis de hacer ninguna fuerza al al- ma (5), si no fuere en desasirla de todo y libertarla (6), por- que no la turbéis y alteréis la paz o tranquilidad, Dios os la cebará (7) de refección celestial (8), pues que no se la em- barazáis.

57. El tercer ciego es la misma alma, la cual no enten- diéndose, como habernos dicho, ella misma se perturba y se hace el daño. Porque como ella no sabe sino obrar por el 1 Job, XL, 18.

2 Job., XLI, 21.

5 E. p. abrevia: amorosa g sencilla, sin hacer ninguna fuerza al alma.

7 B: curará. G: "Dios os la reficionará y llenará de bienes espirituales si no se la embarazáis con operaciones sensibles."

8 C: perfección espiritual.

CANCION III 83 sentido, cuando Dios la quiere poner en aquel vacio y soledad, donde no puede usar de las potencias ni hacer actos, como ve que ella no hace nada, procura hacerlo (1), y así se distrae y llena de sequedad y disgusto el alma; la cual estaba gozando la ociosidad de la paz y silencio espiritual en que Dios estaba de secreto poniendo gusto (2). Y acaecerá que esté Dios por- fiando por tenerla en aquella quietud callada, y ella porfiando por vocear con aquella imaginación, y por caminar con el enten- dimiento; como a los muchachos que llevándolos sus madres en brazos sin que ellos den pasos, ellos van pateando y gritando por irse por sus pies, y así ni andan ellos ni dejan andar a las madres. O como cuando el pintor está pintando una ima- gen, que si ella se está meneando, no le dejará hacer nada.

58. Ha de advertir el alma, que entonces, aunque ella no se siente caminar, mucho más camina que por su pie; porque la lleva Dios en sus brazos, y asi ella no siente el paso. Y aunque ella no hace nada (3), mucho más se hace que si ella lo hiciera, porque es Dios el obrero. Y si ella no lo echa de ver, no es maravilla; porque lo que Dios obra en el alma, no lo alcanza el sentido. Déjese en las manos de Dios y fíese de él, y no se ponga en otras manos ni en obras suyas; que como esto sea, segura irá que no hay peligro sino cuando ella quiera poner las potencias en algo (4).

59. Volvamos, pues, al propósito de estas cavernas pro- fundas de las potencias en que decíamos que el padecer del alma suele ser grande cuando le anda Dios ungiendo y disponiendo para unirla consigo con estos sutiles ungüentos (5); los cua- les a veces son tan sutiles y subidos, que penetrando ellos la íntima sustancia del profundo del alma (6), la disponen y sa- borean de manera que el padecer y desfallecer en deseo con 1 E. p.: procura más a lo sensible y expreso hacerlo.

2 C y Gr.: la estaba poniendo a gesto.

3 E. p.: Y aunque ella parece que no hace nada.

4 E. p.: "Déjese en las manos de Dios, y fíese de él, que, como esto sea, segura irá que no hay peligro sino cuando ella quiere de suyo o por su traza obrar con las potencias." Aquí termina P la Llama y reanuda la copia el manuscrito A.

6 E. p.; que penetrando lo íntimo del fondo del alma.

84 LLAMA DE AMOR VIVA inmenso vacio efe estas cavernas es inmenso. A donde habernos de notar que si los ungüentos que disponían estas cavernas para la unión del matrimonio espiritual son tan subidos como habernos dicho, ¿cuál será la posesión que ahora tienen? Cierto, que conforme a la sed y hambre y pasión de las cavernas será ahora la satisfacción y hartura y deleite de ellas; y conforme a la delicadez de las disposiciones, será el primor de la posesión y fruición del sentido, el cual es el vigor (1) y virtud que tiene la sustancia del alma para sentir y gozar los objetos da las potencias.

60. A estas potencias llama aquí el alma cavernas harto propiamente (2), porque como sienten que caben en ellas las profundas inteligencias y resplandores de estas lámparas, echa de ver claramente que tienen tanta profundidad, cuanto es pro- funda la inteligencia y el amor; y que tienen tanta capacidad y senos cuantas cosas (3) distintas reciben de inteligencias, de sabores y de gozos; todas las cuales cosas se asientan y re- ciben en esta caverna del sentido del alma, que es la virtud capaz que tiene para poseerlo todo, sentirlo y gustarlo, como digo. Así como el sentido común de la fantasía es receptáculo de todos los objetos de los sentidos exteriores, así este sen- tido común del alma está ilustrado y rico con tan alta y es- clarecida posesión.

Que estaba oscuro y ciego.

61. Por dos cosas puede el ojo dejar de ver: o porque está a oscuras, o porque está ciego. Dios es la luz y el objeto (4) del alma; cuando ésta no le alumbra, a oscuras está, aunque la vista tenga muy subida. Cuando está en pecado o emplea el apetito en otra cosa, entonces está ciega; y aunque entonces la embiste la luz (5) de Dios, como está ciega, no la ve. La os- 1 E. p.: fruición y posesión del sentir del alma, que es el vigor.

2 C: cavernas muy profundamente.

3 E. p.: causas.

5 E. p.: no falta la luz.

CANCION III 85 curidad del alma es la ignorancia del alma; la cual (1), antes que Dios la alumbrase por esta trasformación, estaba oscura e ig- norante de tantos bienes de Dios, como dice el Sabio que lo estaba él antes que la Sabiduría le alumbrase, diciendo: Mis ignorancias alumbró (2).

62. Hablando espiritualmente, una cosa es estar a os- curas, otra es estar en tinieblas, porque estar en tinieblas es estar ciego; como habernos dicho, en pecado; pero estar a os- curas, puédelo estar sin pecado. Y esto, de dos maneras, con»- viene a saber: acerca de lo natural, no teniendo luz de algunas cosas naturales; y acerca de lo sobrenatural, no teniendo luz de las cosas sobrenaturales; y acerca de estas dos cosas dice aqui el alma que estaba oscuro su entendimiento (3) antes de esta preciosa unión (4). Porque hasta que el Señor dijo: Fiat lux (5), estaban las tinieblas sobre la faz del abismo de la caverna del sentido; el cual cuanto es más abisal y de más profundas ca- vernas, cuando Dios, que es lumbre, no le alumbra, tanto más abisales y profundas tinieblas hay en él. Y asi, esle imposible alzar los ojos a la divina luz, ni caer en su pensamiento, porque no sabe cómo es, nunca habiéndole visto; por eso, ni lo podrá apetecer, antes apetecerá tinieblas, porque no sabe cómo es, e irá (6) de una tiniebla en otra, guiado por aquella tiniebla, porque no puede guiar una tiniebla sino a otra tinie- bla. Pues, como dice David: El día rebosa en el día, y la noche enseña su noche a la noche (7). Y así un abismo llama a otro abismo; un abismo de tinieblas a otro abismo de tinieblas, y un abismo de luz a otro abismo de luz; llaman- do cada semejante a su semejante e infundiendo en él (8).

1 E. p.: Por la escuridad del alma que es la ignorancia práctica que tiene, la cual...2 Eccli., LL 26.

4 E. p.: estaba oscuro su entendimiento sin Dios. Porque...5 Gen., I, 3.

6 E. p.: "porque como nunca la ha visto, ni sabe cómo es, por eso no la podía apetecer: antes apetecerá las tinieblas y irá..."

7 Ps. XVIII, 2.

8 E. p. suprime: e infundiendo en él.

86 LLAMA DE AMOR VIVA Y asi, la luz de la gracia que Dios había dado a esta alma antes, con que la había abierto el ojo de su abismo a la di- vina luz y héchola en esto agradable, llamó otro abismo de gracia, que es esta transformación divina del alma en Dios, con que el ojo del sentido queda tan esclarecido y agradable que la luz y la voluntad toda es una, unida la luz natural con la sobrenatural, y luciendo ya la sobrenatural solamente; asi como la luz que Dios crió se unió con la del sol y luce ya la del sol solamente sin faltar la otra.

65. Y también estaba ciega (1) en tanto que gustaba de otra cosa; porque la ceguedad del sentido racional y superior es el apetito que, como catarata y nube, se atraviesa y pone sobre el ojo de la razón (2), para que no vea las cosas que están delante. Y así, en tanto que proponía en el sentido algún gusto, estaba ciego para ver las grandezas de riquezas y hermosuras divinas que estaban detrás. Porque asi como poniendo sobre el ojo una cosa, por pequeña que sea, basta para tapar la vista que no vea otras cosas que estén defante por grandes que sean; asi un leve apetito y ocioso acto que tenga el alma, basta para impedirla todas estas grandezas divinas, que están después de los gustos y apetitos que el alma quiere.

64. ¡Oh, quién pudiera decir aquí cuán imposible le es al alma que tiene apetitos juzgar de las cosas de Dios como ellas son!; porque para acertar a juzgar las cosas de Dios, totalmente se ha de echar el apetito y el gusto fuera y no las ha de juzgar con él; porque infaliblemente (3) vendrá a tener las cosas de Dios por no de Dios, y las no de Dios por de Dios. Porque estando aquella catarata y nube sobre el ojo del juicio, no ve. sino catarata (4), unas veces de un color, otras de otro, como <*llas se ponen; y piensan que la catarata es Dios, porque na ven, como habernos dicho, más que catarata, que está sobre el sentido, y Dios no cae en sentido. Y así el apetito y gustos 1 E. p. abrevia: "con que el ojo del sentido queda muy esclarecido y agradable, también estaba ciego..."

2 E. p.: corazón.

3 E. p. omite esta palabra.

4 E. p. cuantas veces viene ia palabra catarata, la cambia por nube.

CANCION III 67 impiden el conocimiento de las cosas altas, como lo da a entender el Sabio diciendo: La junta de la vanidad oscurece los bienes, y la inconstancia del apetito trasforma el sentido aunque no haya malicia (1).