SigPhi · Juan de la Cruz

Llama de Amor Viva, Cautelas, Avisos, Cartas y Poesias

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tigó Dios volviéndola en estatua de sal. Para que entiendas que quiere Dios que, aunque vivas entre demonios, de tal ma- nera quiere que vivas entre ellos que ni vuelvas la cabeza del pen- samiento a sus cosas (1), sino que las dejes totalmente, pro- curando tú traer tu alma pura y entera en Dios, sin que un pen- samiento de eso ni de esotro te lo estorbe. Y para esto ten por averiguado que en los conventos y comunidades nunca ha de faltar algo en que tropezar, pues nunca faltan demonios que procuran derribar a los santos, y Dios lo permite para ajercitar- los y probarlos. Y si tú no te guardas, como está dicho, como si no estuvieses en casa, no podrás ser religioso (2), aunque más hagas, ni llegar a la santa desnudez y recogimiento, ni li- brarte de los daños que hay en esto. Porque no lo haciendo asi, aunque más buen fin y celo lleves, en uno o en otro te co- gerá el demonio; y harto cogido estás, cuando ya das lugar a distraer el alma en algo de ello. Acuérdate de lo que dice el Apóstol Santiago: «Si alguno piensa que es religioso no refre- nando su lengua, la religión de éste vana es» (3). Lo cual se entiende no menos de la lengua interior que de la exterior.

CONTRA EL DEMONIO 10. De estas tres cautelas debe usar el que aspira a la per- fección, para librarse del demonio, su segundo enemigo. Para lo cual se ha de advertir, que entre las muchas cautelas (4) que el demonio usa para engañar a los espirituales, la más ordinaria es engañarlos debajo de especie de bien, y no de- bajo de especie de mal (5); porque ya sabe que el mal cono- cido apenas lo tomarán. Y así siempre te has de recelar de lo que parece bueno, mayormente cuando no interviene obe- 1 El Ms. 7.741 lee: aunque vivas entre ellos, que no vuelvas la cabeza atrás del pensamiento a sus cosas. Ms. 12.398: "que porque se alteró en la perdición de los sodomitas volviendo la cabeza a mirar atrás, la castigó el Señor volviéndola en esta- tua y piedra de sal; para que entiendas que aunque vivas entre.demonios, quiere Dios que de tal manera vivas entre ellos..."

2 Las ediciones dicen: no podrás ser verdaderamente religioso.

3 Jacob, I, 26.

4 Ms. 12.398: las muchas astucias.

5 Ms. 7.741: y no de mal.

CAUTELAS 221 diencia. La seguridad y acierto en esto (1) es el consejo de quien lo debes tomar.

PRIMERA CAUTELA 11. Sea, pues, la primera cautela, que jamás, fuera de lo que por orden estás obligado, te muevas a cosa por buena que parezca y llena de caridad, ahora para ti, ahora para cual- quiera de dentro o fuera de casa, sin orden de la obediencia. En esto ganas mérito y seguridad. Excúsate de propiedad y huirás (2) del demonio y daños de que no sabes, de que te pe- dirá Dios cuenta en su tiempo. Y si esta cautela no guardas, en lo poco y en lo mucho, aunque más te parezca que aciertas, no podrás dejar de ser engañado del demonio, en poco o en mucho. Y aunque no sea más de no regirte en todo por la obediencia, ya yerras culpablemente; pues Dios más quiere obe- diencias que sacrificios, y las acciones del religioso no son su- yas, sino de la obediencia, y si las sacares de ella, te las pe- dirán como perdidas.

SEGUNDA CAUTELA SEGUNDA CAUTELA 12. La segunda cautela sea, que jamás mires al prelado co- mo a menos que a Dios (3), sea el prelado quien fuere, pues le tienes en su lugar. Y advierte que el demonio, enemigo de hu- mildad (4), mete mucho aquí la mano. Y mirando al prelado como se ha dicho es mucha la ganancia y aprovechamiento, y sin esto, grande la pérdida y el daño. Y asi con grande vigilan- cia vela en no mirar su condición, ni en su modo, ni en sus. trazas, ni en otras maneras de proceder suyas; porque te harás tanto daño que vendrás a trocar la obediencia de divina en hu- mana (5); moviéndote, o no te moviendo, sólo por los modos que vieres visibles en el prelado, y no por Dios invisible a quien 1 Ms. 12.398: La sanidad de esto.

3 Ms. 1 2.398: al prelado con menos ojos que a Dios.

4 El 12.398 omite: enemigo de humildad.

5 El 7.741 salta de aquí a la frase: o tanto más infructuosm.

222 CAUTELAS sirves en él. Y será tu obediencia vana o tanto más infructuosa, cuanto tú, por la adversa condición del prelado más te agravias, o por la buena y apacible condición te alegras (1). Porque te digo que con hacer mirar el demonio en estos modos, arruina- dos en la perfección a grande multitud de religiosos tiene, y sus obediencias son de muy poco valor ante los ojos de Dios, por haberlos ellos puesto en estas cosas acerca de la obediencia. Si en esto no te haces fuerza, de manera que vengas a que no se te dé más que sea Prelado uno que otro, por lo que a tu particular sentimiento toca, en ninguna manera podrás ser espi- ritual ni guardar bien tus votos.

TERCERA CAUTELA TERCERA CAUTELA 13. La tercera cautela derechamente contra el demonio es, que de corazón procures siempre humillarte (2) en palabra y ¿n obra, holgándote del bien de los otros como del de ti mis- mo, y queriendo que los antepongan a ti en todas las cosas, y esto de verdadero corazón. Y de esta manera vencerás en el bien el mal, y echarás lejos ai demonio y traerás alegría de corazón; y esto procura ejercitar más en (3) los que menos te caen en gracia. Y sábete que, si así no lo ejercitas, no llega- rás a la verdadera caridad ni aprovecharás en ella. Y sé siem- pre más amigo de ser enseñado de todos que de querer enseñar al que es menos que todos.

CONTRA LA CARNE 14. De otras tres cautelas ha de usar el que quiere vencer a sí mismo y a su sensualidad, su tercer enemigo.

PRIMERA CAUTELA 15. La primera cautela, que entiendas que no has venido al convento sino a que todos te labren y ejerciten; y así para li- 1 El 12.398: aligeras.

2 Las ediciones añaden aquí: en el pensamiento...3 El 7.741 omite: y esto procura ejercitar más en...CAUTELAS 223 brarte de las imperfecciones y turbaciones que se pueden ofrecer acerca de las condiciones y tratos de los religiosos y sacar pro- vecho de todo acaecimiento, conviene que pienses que todos son oficiales los que están en el convento para ejercitarte, como a la verdad lo son; que unos te han de labrar de palabra, otros de obra, otros de pensamiento contra ti; y que en todo has de estar sujeto como la imagen está al que la labra y al quz la pinta, y al que la dora. Y si esto no guardas, no sabrás vencer tu sensualidad y sentimientos, ni sabrás haberte bien en el convento con los religiosos, ni alcanzaras la same paz, ni te librarás de muchos tropiezos y males.

SEGUNDA CAUTELA 16. La segunda cautela, que jamás dejes de hacer las obras por la falta de gusto o sabor que en ellas hallares, si con. iene al servicio de Nuestro Señor que ellas se hagan; ni las hagas por solo el sabor o gusto que te dieren, sino que conviene hacerlas tanto como las desabridas; porque sin esto es imposible que ganes constancia y venzas tu flaqueza.

TERCERA CAUTELA TERCERA CAUTELA 17. La tercera cautela sea, que nunca en los ejercicios el varón espiritual ha de poner los ojos en lo sabroso de ellos para asirse a ellos, y por sólo ellos hacer los tates ejerci- cios; ni ha de huir lo amargo de ellos, antes ha de buscar lo trabajoso y desabrido (1). Con lo cual se pone freno a la sensualidad, porque de otra manera, ni perderás el amor pro- pio, ni ganarás ni alcanzarás el amor de Dios.

1 Algunos Mss. y ediciones añaden aquí g abrazarlo.

CONSEJOS A UN RELIGIOSO PARA ALCANZAR LA PERFECCION (1).

1. Pidióme su Santa Caridad mucho en pocas palabras, para lo cual era necesario mucho tiempo y papel. Viéndome, pues, falto de todas estas cosas, procuraré de resumirme y poner solamente algunos puntos o avisos, que en suma contienen mu- cho y que quien perfectamente los guardare alcanzará mucha perfección. El que quisiere ser verdadero religioso y cumplir con el estado que tiene prometido a Dios, y aprovechar en las virtudes y gozar de las consolaciones y suavidad del Espíritu Santo, no podrá si no procura ejercitar con grandísimo cuida- do los cuatro avisos siguientes, que son: resignación, mortifi- cación, ejercicios de virtudes, soledad corporal y espiritual.

2. Para guardar lo primero, que es resignación, le con- viene que de tal manera viva en el monasterio como si otra persona en él no viviese; y así, jamás se entremeta, ni de pa- labra ni de pensamiento, en las cosas que pasan en la comuni- dad, ni de los particulares, no queriendo notar ni sus bienes, ni sus males, ni sus condiciones; y aunque se hunda el mundo, ni querer advertir, ni entremeterse en ello, por guardar el so- siego de su alma, acordándose de la mujer de Lot, que porque volvió la cabeza a mirar los clamores y ruido de los que pe- recían se volvió en dura piedra. Esto ha menester guardar con gran fuerza, porque con ello se librará de muchos pecados e imperfecciones, y guardará el sosiego y quietud de su alma con mucho aprovechamiento delante de Dios y de los hombres.

1 Se publica conforme al Códice de Bujalance. En realidad éste no tiene titulo; se lo dieron las ediciones. Sólo dice: Jesús Manae Filius. que sin duda no es del Santo 15 226 CONSEJOS A UN RELIGIOSO Y esto se mire mucho, que importa tanto que, por no lo guardar muchos religiosos, no sólo nunca les lucieron las otras obras de virtud y de religión que hicieron, más fueron siempre hacia atrás de mal en peor.

3. Para obrar lo segundo y aprovecharse en ello, que es mortificación, le conviene muy de veras poner en su corazón esta verdad, y es que no ha venido a otra cosa al convento sino para que le labren y ejerciten en la virtud, y que es como la piedra que la han de pulir y labrar antes que la asienten en el edificio. Y así ha de entender que todos los que están! en el convento no son más que oficiales que tiene Dios allí puestos para que solamente le labren y pulan en mortificación; y que unos le han de labrar con la palabra, diciéndole lo que no quisiera oir; otros con la obra, haciendo contra él lo que no quisiera sufrir; otros con la condición, siéndole molestos y pesados en si y en su manera de proceder; otros con los pen- samientos, sintiendo en ellos o pensando en ellos que no le estiman ni aman; y todas estas mortificaciones y molestias debe sufrir con paciencia interior, callando por amor de Dios, enten- diendo que no vino a la religión para otra cosa sino para que lo labrasen así y fuese digno del cielo; que si para esto no fuera, no había para qué venir a la Religión, sino estarse en el mundo buscando su consuelo, honra y crédito y sus anchuras.

4. Y este segundo aviso es totalmente necesario al religio- so para cumplir con su estado y hallar la verdadera humildad, quietud interior y gozo en el Espíritu Santo. Y si así no lo ejercita, ni sabe ser religioso, ni aún a lo que vino a la re- ligión; ni sabe buscar a Cristo, sino a sí mismo; ni hallará paz en su alma, ni dejará de pecar y turbarse muchas veces; porque nunca han de faltar ocasiones en la Religión, ni Dios quiere que falten, porque como trae allí a las almas para que se prueben y purifiquen, como el oro con fuego y martillo, con- viene que no falten pruebas y tentaciones de hombres y de de- monios, fuego de angustias y desconsuelos. En las cuales co- sas se ha de ejercitar el religioso, procurando siempre llevarlas con paciencia y conformidad con la voluntad de Dios, y no CONSEJOS A UN RELIGIOSO 227 llevarlo de manera que en lugar de aprobarle (1) Dios en la probación, le venga a reprobar por no haber querido llevar la cruz de Cristo con paciencia. Por no entender muchos reli- giosos que vinieron a esto, sufren mal a los otros, los cuales al tiempo de la cuenta se hallarán muy confusos y burlados.

5. Para obrar lo tercero, que es ejercicio de virtudes, le conviene tener constancia en obrar las cosas de su religión y de la obediencia, sin ningún respeto de mundo, sino solamente por Dios; y para hacer esto así y sin engaño, nunca ponga los ojos en el gusto o disgusto que se le ofrece en la obra para hacerla o dejarla de hacer, sino a la razón que hay de hacerla por Dios. Y así ha de hacer todas las cosas sabrosas o desabri- das con este solo fin de servir a Dios con ellas.

6. Y para obrar fuertemente y con esta constancia y salir presto a luz con las virtudes, tenga siempre cuidado de inclinar- se más a lo dificultoso que a lo fácil, a lo áspero que a lo sua- ve, y a lo penoso de la obra y desabrido, que a lo sabroso y gustoso de ella, y no andar escogiendo lo que es menos cruz, pues es carga liviana; y cuanto más carga, más leve es, llevada por Dios. Procure también siempre que los hermanos sean pre- feridos a él en todas las comodidades, poniéndose siempre en más bajo lugar, y esto muy de corazón; porque éste es el modo de ser mayor en lo espiritual, como nos dice Dios en su Evangelio: Qui se humiliat exaltabitur (2).

7. Para obrar lo cuarto, que es soledad, le conviene tener todas las cosas del mundo por acabadas, y así cuando por no poder más las hubiere de tratar, sea tan desasidamente como si no fuesen.

8. Y de las cosas de allá afuera no tenga cuenta ninguna, pues Dios le ha sacado y descuidado de ellas; el negocio que pudiere tratar por tercera persona no lo haga por sí mismo, porque le conviene mucho, ni querer ver a nadie, ni que nadie le vea. Y advierta mucho que si a cualquiera de los fieles ha 1 El Ms. de Bujalance: aprovecharle.

2 Luc, XIV. 11.

228 CONSEJOS A UN RELIGIOSO Dios de pedir estrecha cuenta de una palabra ociosa, ¿cuánto más al religioso, que tiene toda su vida y obras consagradas a Dios, se las ha de pedir todas el día de su cuenta?

9. No quiero decir por esto que deje de hacer el oficio que tiene, y cualquiera otro que la obediencia le mandare, con toda la solicitud posible y que fuere necesaria; sino que de tal manera lo haga que nada se le pegue en él de culpa, porque esto no lo quiere Dios ni la obediencia. Para esto procure ser continuo en la oración, y en medio de los ejercicios corporales no la deje, ñhora coma, ahora beba, o hable o trate con segla- res, o haga cualquiera otra cosa, siempre ande deseando a Dios y aficionando a él su corazón, que es cosa muy necesaria para la soledad interior, en la cual se requiere no dejar el alma parar ningún pensamiento que no sea enderezado a Dios y en olvido de todas las cosas que son y pasan en esta mísera y breve vida. En ninguna manera quiera saber cosa, sino sólo cómo ser- virá más a Dios y guardará mejor las cosas de su instituto.

10. Si estas cuatro cosas guardare Su Caridad con cuidado, muy en breve será perfecto, las cuales de tal manera se ayudan una a otra, que si en una faltare, lo 'que por las otras fuere aprovechando y ganando, por aquella en que falta se le va perdiendo.

AVISOS Y SENTENCIAS AVISOS Y SENTENCIAS 233 el carbón encendido que está solo; antes se irá enfriando (1) que encendiendo.

8. El que a solas cae, a solas se está caído, y tiene en poco su alma, pues de si solo la fía.

9. Pues no temes el caer a solas, ¿cómo presumes de le- vantarte a solas?; mira que más pueden dos juntos que uno solo.

10. El que cargado cae, dificultosamente se levantará car- gado.

11. Y el que cae ciego, no se levantará ciego solo; y si se levantare solo, encaminará (2) por donde no conviene.

12. Más quiere Dios de ti el menor grado de pureza de conciencia que cuantas obras puedes hacer.

13. Más quiere Dios en ti el menor grado de obediencia y sujeción que todos esos ser, icios que le piensas hacer.

14. Más estima Dios en ti el inclinarte a la sequedad y al padecer por su amor, que todas las consolaciones y visiones espirituales y meditaciones que puedas tener.

15. Niega tus deseos y hallarás lo que desea tu corazón; ¿qué sabes tú si tu apetito es secjún Dios?

16. i Oh, dulcísimo amor de Dios mal conocido!, el que halló sus venas, descansó.

17. Pues se te ha de seguir doblada amargura de cumplir tu voluntad, no la quieras cumplir aunque quedes en amargura.

18. Más indecencia e impureza lleva el alma para ir a Dios si lleva en sí el menor apetito de cosa del mundo, que si fuese cargada de todas las feas y molestas tentaciones y tinieblas que se pueden decir, con tal que su voluntad razonal (3) no las quiera admitir; antes el tal entonces puede confiadamente lle- gar a Dios por hacer la voluntad de Su Majestad que dice: «Ve- nid a mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os recrearé».

bras sin maestro. También hace una sola palabra de virtud es; por eso algunos han leído virtudes. Creo más segura la otra lectura.

1 El autógrafo: esfriando.

2 Las dos primeras letras de esta palabra están ligeramente tachadas por una linea. Bg., B y la edición de 1693 leen: él caminará...3 Raciona/, trasladan Bg., B y la edición de 1693.

234 AVISOS Y SENTENCIAS 19. Más agrada a Dios el alma que con sequedad y traba- jo se sujeta a lo que es razón, que la que faltando en esto hace todas sus cosas con consolación.

20. Más agrada a Dios una obra, por pequeña que sea, hecha en escondido, no teniendo voluntad de que se sepa, que mil hechas con gana de que las sepan los hombres; porque el que con purísimo amor obra por Dios, no solamente no se le da nada de que lo vean los hombres, pero ni lo hace porque lo sepa el mismo Dios; el cual, aunque nunca lo hubiese de saber, no cesaria de hacerle los mismos servicios con la misma alegría y pureza de amor.

21. La obra pura y entera tiecha por Dios, en el seno (1) puro, hace reino entero para su dueño.

22. Dos veces trabaja el pájaro que se asentó en la liga, es a saber: en desasirse, y limpiarse de ella, y de dos maneras pena el que cumple su apetito: en desasirse, y, después de des- asido, en purgarse de lo que de él se le pegó (2).

23. El que de los apetitos no se deja llevar volará ligero según el espíritu, como el ave a que no falta pluma.

24. La mosca que a la miel se arrima impide su vuelo; y el alma que se quiere estar asida al sabor del espíritu impide su libertad y contemplación.

25. No te hagas presente a las criaturas si quieres guar- dar el rostro de Dios claro y sencillo en tu alma, mas vacía y enajena mucho tu espíritu de ellas y andarás en divinas luces, porque Dios no es semejante a ellas.

ORACION DE ALA\A ENA AIORADA ¡Señor, Dios, amado mío! si todavía te acuerdas de mis pecados (3) para no hacer lo que te ando pidiendo, haz en ellos, Dios mío, tu voluntad, que es lo que yo más quiero, y ejercita tu bondad y misericordia y serás conocido en ellos; 1 Reino, escribió primero.

2 Así debe leerse el autógrafo, y no: de lo que del se le pega.

3 Pecados. Esta palabra se halla tachada en el original, aunque se lee perfecta- mente.

AVISOS Y SENTENCIAS ESPIRITUALES,n PROLOGO También, ¡oh Dios y deleite mió!, en estos dichos de luz y amor de Ti se quiso mi alma emplear por amor de Ti, porque ya que yo teniendo la lengua de ellos no tengo la obra y virtud de ellos, que es con lo que, Señor mío, te agra- das más que con el lenguaje y sabiduría de ellos; otras per- sonas, provocadas por ellos, por ventura aprovechen en tu ser- vicio y amor, en que yo falto, y tenga mi alma en qué se con- solar de que haya sido ocasión que lo que falta en ella halles en otras.

Amas Tú, Señor, la discreción, amas la luz, amas el amor sobre las demás operaciones del alma. Por eso, estos dichos serán de discreción para el caminar (2), de luz para el camino y de amor en el caminar. Quédese, pues, lejos la retorica del mundo; quédense las parlerías y elocuencia seca de la humana sa- biduría, flaca e ingeniosa (3), de que nunca Tú gustas, y hablemos palabras al corazón bañadas en dulzor y amor, de que Tú bien gustas, quitando por ventura delante ofendiculos y tropiezos a muchas almas que tropiezan no sabiendo, y no sabiendo van errando, pensando que aciertan en lo que es seguir a tu dulcí- simo Hijo Nuestro Señor Jesucristo, y hacerse semejantes a él 1 No sabemos si el Santo puso título a estos escritos suyos. No está mal el que les dieron ya las ediciones antiguas y que nosotros respetamos. En el prólogo con que encabezó alguna de las colecciones de ellos, Íes llama "dichos de luz y amor", y con mucha hermosura y propiedad.

2 Asi leen el Códice de Burgos, el de Barcelona y la edición de 1693. Otras ediciones leen: para el caminante.

3 Asi leen Bg. y B. Las ediciones: flaca y engañosa.

232 AVISOS Y SENTENCIAS en vida, condiciones y virtudes, y en la forma de la desnudez y pureza (1) de su espíritu. Mas dala Tú, Padre de misericordias, porque sin Ti no se hará nada, Señor (2).

AVISOS Y SKNTENCIAS DF.L AUTOGRAFO DE ANDUJAR 1. Siempre el Señor descubrió los tesoros de su sabiduría y espíritu a los mortales; mas ahora que la malicia va descu- briendo más su cara, mucho los descubre (3).

2. ¡Oh, Señor, Dios mío! ¿quién te buscará con amor puro y sencillo que te deje de hallar muy a su gusto y voluntad, pues que tú te muestras primero y sales al encuentro a los que te desean?

3. Aunque el camino es llano y suave para los hombres de buena voluntad, el que camina caminará poco y con trabajo si no tiene buenos pies y ánimo y porfía animosa en eso mismo.

4. Más vale estar cargado junto al fuerte que aliviado junto al flaco: cuando estás cargado estás junto a Dios, que es tu fortaleza, el cual está con los atribulados; cuando estás aliviado estás junto a ti, que eres tu misma flaqueza, porque la virtud y fuerza del alma en los trabajos de paciencia crece y se confirma.

5. El que sólo se quiere estar sin (4) arrimo de maestro y guía, será como el árbol que está solo y sin dueño en el cam- po, que por más fruta que tenga los viadores se la cogerán y no llegará a sazón.

6. El árbol cultivado y guardado, con el beneficio de su dueño da la fruta en el tiempo que de él se espera.

7. El alma sola sin maestro, que tiene virtud (5), es como 1 Asi Bg. y B. — La edición de 1693: pobreza.

2 No se halla este prólogo en el autógrafo de Andújar, pero se lee en los Mss. de Burgos, Barcelona y edición de 1693. Indudablemente es del Santo Doctor.

3 Bg. y B leen esta última frase: mucho más los descubre el Señor; y comienza el siguiente aviso: Dios mío...

4 El Santo escribió primero: El que sólo quiere estar sin maestro; pero luego, borrando la última palabra, prosiguió como en el texto se indica.

5 Quiere decir el Santo: El alma que tiene virtud, sola sin maestro...Bg. y B trasladan: El alma sola sin maestro es como...La redacción, un tanto confusa del Santo, proviene de que después de haber escrito el aviso, puso entre lineas las pala- AVISOS Y SENTENCIAS y si es que esperas a mis obras para por ese medio concederme mi ruego, dámelas tú y óbramelas, y las penas que tú quisieres aceptar, y hágase. Y si a las obras mías no esperas, ¿qué es- peras, clementísimo Señor mío?, ¿por qué te tardas? Porque si, en fin, ha de ser gracia y misericordia la que en tu Hijo te pido, toma mi cornadillo (1), pues le quieres, y dame este biea, pues que tú también le quieres.

¿Quién se podrá librar de los modos y términos bajos, si no le levantas tú a ti en pureza de amor, Dios mío?

¿Cómo se levantará a ti el hombre engendrado y criado en bajezas, si no le levantas tú, Señor, con la mano que le hiciste?

No me quitarás, Dios mío, lo que una vez me diste en tu único Hijo Jesucristo, en que me diste todo lo que quiero; por eso me holgaré que no te tardarás si yo espero.

¿Con qué dilaciones (2) esperas, pues desde luego puedes amar a Dios en tu corazón?

Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos son míos y míos los pecadores; los angeles son míos, y la Madre de Dios, y todas las cosas son mías; ij el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y todo para mí. ¿Pues qué pides y buscas, alma mía? Tuyo es todo esto, y todo es.para ti.

No te pongas en menos ni repares en meajas que se caen de la mesa de tu Padre; sal fuera y gloríate en tu gloria; es- cóndete en ella y goza, y alcanzarás las peticiones de tu corazón.

26. El espíritu bien puro no se mezcla con extrañas ad- vertencias ni humanos respetos, sino sólo en soledad de todas las formas, interiormente con sosiego sabroso se comunica con Dios, porque su conocimiento es en silencio divino (5).

27. El alma enamorada es alma blanda, mansa, humilde y paciente.

1 Emplea esta palabra, como tantos otros clásicos de su tiempo, en sentido figu- rado. Cornadillo, dice Covarrubias. era una moneda de poco valor, que mandó batir Alonso el Onceno.

2 Bg. y B: Con qué discreción...3 Bg., B y la edición de 1693: es conocimi'enfo divino.

236 AVISOS Y SENTENCIAS 28. El alma dura en su amor propio se endurece. Si tú en tu amor, oh buen Jesús, no suavizas (1) el alma, siempre perseverará en su natural dureza.

29. El que la ocasión (2) pierde, es como el que soltó el ave de la mano que no la volverá a cobrar.

30. No te conocía yo a ti, Señor mío, porque todavía que- ría saber y gustar cosas.

31. Múdese todo muy enhorabuena, Señor Dios, porque hagamos asiento en ti.

32. Un solo pensamiento del hombre vale más que todo el mundo; por tanto, sólo Dios es digno de él.

33. Para lo insensible lo que no sientes (3); para lo sen- sible el sentido, y para el espíritu de Dios el pensamiento.

34. Mira que tu ángel custodio no siempre mueve el ape- tito a obrar, aunque siempre alumbra la razón; por tanto, para obrar virtud no esperes al gusto, que bástate la razón y en- tendimiento.

35. No da lugar el apetito a que le mueva el ángel cuan- do está puesto en otra cosa.

36. Secado se ha mi espíritu, porque se olvida de apa- centarse en ti.

57. Eso que pretendes y lo que más deseas no lo hallarás por esa vía tuya, ni por la alta contemplación, sino en la mu- cha humildad y rendimiento de corazón.

58. No te canses, que no entrarás en el sabor y suavidad de espíritu (4) si no te dieres a la mortificación de todo eso que quieres.

59. Mira que la flor más delicada más presto se marchita y pierde su olor, por tanto, guárdate de querer caminar por espíritu de sabor, porque no serás constante; mas escoge para ti un espíritu robusto, no asido a nada, y hallarás dulzura y 1 Bg., B y edición de 1693: no santificas.

2 Bg.. B y edición de 1693: oración.

3 Así leen Bg., B y la edición de 1 693. — El autógrafo tiene aquí un rasguillo que deja la duda de si ha de leerse siente o sienfes.

4 Bg. y edición de 1693: de Cristo. B'- en el sabor y sabiduría de Cristo.

AVISOS Y SENTENCIAS 237 paz en abundancia; porque la sabrosa y durable fruta en tierra fría y seca se coge.

40. Cata que tu carne es flaca y que ninguna cosa del mundo puede dar fortaleza a tu espíritu ni consuelo; porque lo que nace del mundo mundo es, y lo que nace de la carne, carne es, y el buen espíritu sólo nace del espíritu de Dios, que se comunica no por mundo ni carne.

41. Entra en cuenta con tu razón para hacer lo que ella te dice en el camino de Dios, y valdráte más para con tu Dios que todas las obras que sin esta advertencia haces y que todos los sabores espirituales que pretendes (1).

42. Bienaventurado el que dejado aparte su gusto e in- clinación mira las cosas en razón y justicia para hacerlas.

43. El que obra razón es como el que come sustancia, y el que se mueve por el gusto de su voluntad, como el que come fruta floja.

44. Tú, Señor, vuelves con alegría y amor a levantar al que te ofende, y yo no vuelvo a levantar y honrar al que me enoja a mí.

45. ¡Oh, poderoso Señor, si una centella del tu imperio de tu justicia tanto hace en el príncipe mortal, que gobierna y mueve las gentes, ¿qué hará tu omnipotente justicia sobre el justo y el pecador? (2).

46. Si purificares tu alma de extrañas posesiones y apeti- tos, entenderás en espíritu (3) las cosas; y si negares el ape- tito en ellas, gozarás de la verdad de ellas, entendiendo en ellas lo cierto.

47. Señor Dios mío, no eres tú extraño a quien no se ex- traña contigo: ¿cómo dicen que te ausentas tú?

48. Verdaderamente aquél tiene vencidas todas las cosas que ni el gusto de ellas le mueve a gozo, ni el desabrimiento le causa tristeza.

1 En Bg. están borradas las tres últimas líneas desde la frase y valdráte más...2 Bg. y B no copian este aviso.

3 Así debe leerse esta palabra, que el Santo escribió en cifra. Así la lee también Bg. y B. La edición de 1693: de tu imperio.

238 AVISOS Y SENTENCIAS 49. Si quieras venir al santo recogimiento, no has de ve- nir admitiendo, sino negando.

50. Yéndome yo, Dios mío, por doquiera contigo, por do- quiera me irá como yo quiero para ti (1).

51. No podrá llegar a la perfección el que no procura sa- tisfacerse con nonada, de manera que la concupiscencia (2) na- tural y espiritual estén contentas en vacío, que para llegar a la suma tranquilidad y paz de espíritu esto se requiere; y de esta manera el amor de Dios en el alma pura y sencilla casi frecuen- temente está en acto.

52. Mira que, pues Dios es inaccesible, no repares en cuan- to tus potencias pueden comprender y tu sentido sentir, porque no te satisfagas con menos y pierda tu alma la ligereza conve- niente para ir a él.

53. Como el que tira el carro la cuesta arriba, así camina para Dios el alma que no sacude el cuidado y apaga el apetito.

54. No es de voluntad de Dios que el alma se turbe de nada ni que padezca trabajos, que si los padece en los adversos casos del mundo, es por la flaqueza de su virtud; porque el alma del perfecto se goza en lo que se pena la imperfecta.

55. El camino de la vida de muy poco bullicio y nego- ciación es, y más requiere mortificación de la voluntad que mu- cho saber. El que tomare de las cosas y gustos lo menos, an- dará más por él.

56. No pienses que el agradar a Dios está tanto en obrar mucho como en obrarlo con buena voluntad, sin propiedad y respetos.

57. A la tarde te examinarán en el amor. Aprende a amar como Dios quiere ser amado, y deja tu condición.

58. Cata que no te entremetas en cosas ajenas, ni aun las pases por tu memoria, porque quizá no podrás tú cumplir con tu tarea.

1 Aquí terminan en Bg., B y la edición de 1693 los avisos coincidentes con los de Andújar. Luego copian otros que en éste no leemos, bajo el título de Puntos de Amor, los cuales se publican a continuación de éstos.

2 El autógrafo: concupacencia.

AVISOS Y SENTENCIAS 239