SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

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8. La causa también por que el alma no sólo va segura, cuando así va a oscuras, sino aún se va más ganando y aprove- chando, es porque comúnmente cuando el alma va recibiendo mejoría de nuevo y aprovechando, es por donde ella menos en- tiende, antes muy ordinario piensa que se va perdiendo. Porque, como ella nunca ha experimentado aquella novedad que la hace 4 Por descuido no copió el Hispalense la linca siguiente hasia la palabra infe- rior, inclusive.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XVI 473 salir y (1) deslumhrar y desaliñar de su primer modo de pro- ceder, antes piensa que se va perdiendo que acertando y ganan- do, como ve que se pierde acerca de lo que sabia y gustaba, y se va por donde no sabe ni gusta. Así como el caminante, que para ir a nuevas tierras no sabidas (2), va por nuevos caminos no sabidos ni experimentados, camina no guiado por lo que sabía antes, sino en dudas y por el dicho de otros, y claro está que éste no podría venir a nuevas tierras, ni saber más de lo que antes sabia, si no fuera por caminos nuevos nunca sabidos, y dejados los que sabía; ni más ni menos, el que va sabiendo más particularidades en un oficio o arte siempre va a oscuras, no por su saber primero, porque si aquel no dejase atrás nunca saldría de él, ni aprovecharía en más; asi, de hi misma manera (3), cuando el alma va más aprovechando, va a oscuras y no sabiendo. Por tanto, siendo, como habernos dicho, Dios aquí el maestro y guia de este ciego del alma, bien puede ella, ya que lo ha venido a entender, con verdad alegrarse y decir: «A oscuras y segura».

9. Otra causa (4) también hay por qué en e^tas tinieblas ha ido el alma segura, y es porque ha ido padeciendo; porque el camino de padecer es más seguro y aun más provechoso que el de gozar y hacer; lo uno, porque en el padecer se le añaden fuerzas de Dios, y en el hacer y gozar ejercita el alma sus fla- quezas e imperfecciones; y lo otro, porque en el padecer se van ejercitando y ganando las virtudes y purificando el alma y ha- ciéndola más sabia y cauta.

10. Pero aquí hay otra más principal causa por qué aqui el alma (5) a oscuras va segura, y es de parte de la dicha luz o sabiduría oscura; porque de tal manera la absorbe y embebe 1 Faltan en la e. p.: salir y.

2 Sólo el M. añade aqui ni experimentadas. En cambio suprime: va por nuevos caminos no sabidos ni cxpcrim<. rifados, que se lee en los demás Mss.

3 E. p. enmienda: "Experimentados por el dicho de otro y no por lo que el se sabia, que claro está no podría venir a nuevas tierras sino por caminos nuevos nunca sabidos, y dejados los que sabia: asi, de la misma manera..."

4 H: otra cosa. Los demás: otra causa.

474 NOCHE OSCURA en sí esta oscura noche de contemplación, y la pone tan cerca de Dios, que la ampara y libra de todo lo que no es Dios. Por- que, como está puesta aquí en cura esta alma, para que consiga su salud, que es el mismo Dios, tiénela Su Majestad en dicta y abstinencia de todas las cosas, estragado el apetito para todas ellas; bien así como para que sane el enfermo que en su casa es estimado, le tienen tan adentro guardado, que no le dejan tocar del aire ni aun gozar de la luz, ni que sienta las pisadas, ni aun el rumor de los de casa, y la comida muy delicada y muy por tasa y de substancia más que de sabor.

11. Todas estas propiedades (que todas son de seguridad y guarda del alma) causa en ella esta oscura contemplación, por- que ella está puesta más cerca de Dios. Porque (1) cuanto el alma más a él se acerca, más oscuras tinieblas siente y mas profunda oscuridad por su flaqueza; así como el que más cerca del sol llegase, más tinieblas y pena le causaría su grande res- plandor por la flaqueza e impureza (2) de sus ojos. De donde tan inmensa es la luz espiritual de Dios, y tanto excede al entendi- miento natural, que cuando llega más cerca, le ciega y oscurece. Y ésta es la causa por qué en el salmo XVII dice David, que puso Dios por su escondrijo (3) y cubierta las tinieblas, y su tabernáculo enrededor de sí, tenebrosa agua en las nubes del aire (4). La cual agua tenebrosa en las nubes del aire, es la oscura contemplación y Sabiduría divina en las almas, como vamos diciendo. Lo cual ellas van sintiendo como cosa que está cerca de él, como tabernáculo donde él mora, cuando Dios a sí las va más juntando (5). Y asi, lo que en Dios es luzj y claridad más alta, es para el hombre tiniebla más oscura, como dice San Pablo, según lo declara luego David en el mismo Salmo, diciendo: Por causa del resplandor que está en su 3 Consejo, traslada distraídamente H.

4 Versículo 12 — El C. de Alba es el único que reproduce la autoridad en latín y romance.

5 E. p.: cuando Dios la va juntando más a sí.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XVI 475 presencia, salieron nubes y cataratas (1), conviene a saber, para el entendimiento natural, cuya luz, como dice Isaías en el ca- pitulo V: Obtcncbrata cst in calígine cjus (2).

12. i Oh miserable suerte la de nuestra vida, donde con tan- to peligro se vive y con tanta dificultad la verdad se conoce! Pues lo más claro y verdadero nos es más oscuro y dudoso, y por eso huímos de ello siendo lo que más nos conviene; y lo que más luce y llena nuestros ojos, lo abrazamos y vamos tras de ello, siendo lo que peor nos está y lo que a cada paso nos hace dar de ojos. ¡En cuánto peligro y temor vive el hombre, pues la misma lumbre de sus ojos natural con que se ha de guiar (3), es la primera que le encandila y engaña para ir a, Dios! ¡Y que si ha de acertar a ver por dónde va, tenga necesidad de llevar cerrados los ojos e ir a oscuras para ir segura de los enemigos domésticos de su casa, que -son sus sentidos y potencias!

13. Bien está, pues, el alma aquí escondida y amparada en esta agua tenebrosa, que está cerca de Dios. Porque así como al mismo Dios sirve de tabernáculo y morada, le servirá, ni más ni menos, al alma de otro tanto y de amparo perfecto y segu- ridad, aunque ella quede en tinieblas, en que está escondida (4) y amparada de sí misma, y de todos los daños (5) de criatu- ras, como habernos dicho; porque de las tales se entiende lo que también David dice en otro salmo, diciendo: Esconderlos has en el escondrijo de tu rostro de la turbación de los hom- bres; ampararlos has en tu tabernáculo de la contradicción de las lenguas (6). En lo cual se entiende toda manera de amparo, porque estar escondidos en el rostro de Dios de la turbación de los hombres, es estar fortalecidos con esta oscura contem- pacion contra todas las ocasiones que de parte de los hombres 1 Pe. XVII. 13.

2 V. 30.

3 E. p: con que se guía.

4 La c. p. enmienda "le servirá de otro tanto a ella, y de amparo perfecto y se- guridad aunque en tinieblas donde está escondida..."

6 Ps. XXX. 21.

476 NOCHE OSCURA les pueden sobrevenir. Y estar amparados en su tabernáculo de la contradicción de las lenguas, es estar el alma engolfada en esta agua tenebrosa, que es el tabernáculo que habernos dicho de David. De donde, por tener el alma todos los apetitos y aficiones destetados y las potencias oscurecidas, está libre de todas las imperfecciones que contradicen al espíritu, así de su misma carne, como de las demás criaturas. De donde esta alma bien puede decir que va «a oscuras y segura».

14. Hay también otra causa no menos eficaz que la pa- sada, para acabar bien de entender que esta alma va segura a oscuras (1), y es por la fortaleza que desde luego esta oscura, penosa y tenebrosa agua de Dios pone en el alma. Que, al fin, aunque es tenebrosa es agua, y por eso no ha de dejar de reficio- nar y fortalecer al alma en lo que más le conviene, aunque a os- curas y penosamente. Porque, desde luego, ve el alma en sí una verdadera determinación y eficacia de no hacer cosa que entienda ser ofensa de Dios, ni dejar de hacer lo que le parees cosa de su servicio. Porque aquel amor oscuro se le pega con un rtiuy vigilante cuidado y solicitud interior de lo que hará o dejará de hacer por él para contentarle, mirando y dando mil vueltas si ha sido causa de enojarle; y todo esto con mucho más cuidado y solicitud que antes, como arriba queda dicho en lo de las ansias de amor. Porque aquí todos los apetitos y fuerzas y potencias del alma están recogidas de todas las de- más cosas, empleando (2) su conato y f.ierza sólo en obsequio de su Dios. De esta mane a sale el alma de sí misma y de to- das as cosas criadas a la dulce y deleitosa unión de amor de Dios, «A oscuras, y s gura» Por la secreta escala disfrazada.

2 E. p. y potencias del Ima. mo e tan recogidas e todas hs dem s tmptean.

LIRRO SEGl NDO.— CAP. XVII 477 CAPITULO XVII EXPLICASE COMO ESTA OSCURA CONTEMPLACION SEA SECRETA (1).

1. Tres propiedades conviene declarar acerca de tres vo- cablos que contiene el presente verso. Las dos, conviene a sa- ber: secreta y escala, pertenecen a la noche oscura de contem- plación que vamos tratando; la tercera, conviene a saber, dis- frazada, pertenece al alma por razón del modo que lleva en esta noche (2). Cuanto a lo primero, es de saber que el al- ma llama aquí en este verso a esta oscura contemplación por donde ella va saliendo a la unión de amor, secreta escala, por estas dos propiedades que hay en ella, es a saber, ser se- creta y ser escala; y diremos de cada una de por sí (3).

2. Primeramente llama secreta a esta contemplación tene- brosa, por cuanto, según habernos tocado arriba, ésta es la teología mística, que llaman los teólogos sabiduría secreta (4), la cual dice Santo Tomás que se comunica e infunde en el alma por amor (5). Lo cual acaece (6) secretamente a oscuras de la obra (7) del entendimiento y de las demás potencias. De donde por cuanto las dichas potencias no lo alcanzan, sino que el Es- píritu Santo la infunde y ordena (8) en el alma, como dice la Esposa en los Cantares, sin ella saberlo, ni entender cómo sea, se llama secreta. Y, a la verdad, no sólo ella no lo en- tiende, pero nadie, ni el mismo demonio; por cuanto el Maestro 1 De la e. p. Los Códices no establecen división.

2 E. p. enmienda: "pero la tercera, que es disfrazada, toca en el modo que lleva el alma en esta noche.'- 3 E. p. abrevia: que hay en ella, las cuales iremos declarando.

4 H sabiduría mística. Los demás sabiduría secreta.

5 "Proptcr lioc Greyorius (Hom. H in F.zech.) constittut vitam contemplati- vam in chántate Dei." y Summa Thcoloyica. 2.a, q 45, a. 2.

6 La e. p. corrige: "que se comunica y infunde en el alma más particularmente por amor. Y esto acaece. " 7 Asi los Códices. A y e. p. de la obra natural...

N'Cf!.

que la enseña está dentro del a!m¡. s.^tancialmente, donde no puede llegar el demonio, ni el sciúido natural, ni el entendi- miento (1).

3. Y no sólo por eso se puede llamar í.ecreta, sino también por los efectos que hace en el alma. Porque no solamente en la9 tinieblas y aprietos de la purgación, cuando esta sabiduría de amor (2) purga al alma es secreta, por no saber decir de ella el alma nada; mas también después en la iluminación, cuando más a las claras se le comunica esta sabiduría, le es al alma tan secreta para decir (3) y ponerle nombre para decirlo, que demás de que ninguna gana le da al alma de decirlo, no halla modo ni manera ni símil que le cuadre para poder significar inteli- gencia tan subida y sentimiento espiritual tan delicado (4). Y así, aunque más gana tuviese de decirlo, y más significaciones trajese, siempre se quedaría secreto y por decir (5). Porque co- mo aquella sabiduría interior es tan sencilla, tan general y espi- ritual, que no entró al entendimento envuelta ni paliada con alguna especie o imagen sujeta al sentido (6); de aquí es que el sentido e imaginativa (como no entró por ellas ni sin- tieron su traje y color) no saben dar razón ni imaginarla para decir algo (7) de ella, aunque claramente ve el alma que en tiende y gusta aquella sabrosa y peregrina sabiduría. Bien así como el que viese una cosa nunca vista, cuyo semejante tampoco jamás vió, que aunque la entendiese y gustase, no la sabría poner nombre ni decir lo que es, aunque más hiciese, y esto con ser cosa que la percibió con los sentidos; cuánto menos, pues, se podrá manifestar lo que no entró por ellos. Porque esto tiene el lenguaje de Dios, que por ser él muy íntimo al alma y espiritual (8), que excede todo sentido, luego hace cesar y 1 La e. p. no traslada: donde no puede llegar el demonio, ni el sentido natural, ni el entendimiento.

3 Así los Códices. La e. p.. para discernir. 1 Y inf uso, añade l?. e. p.

5 La e. p. suprime: y por decir.

6 La e. p. añade: según algunas veces sucede.

7 E. p.- ni imaginarla, de manera que puedan decir bien algo.

8 E. p. enmienda: qu: cuando es muy intimo, infuso y espiritual.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XVII 479 enmudecer toda la armonía y habilidad de los sentidos exte- riores e interiores.

4. De lo cual tenemos autoridades y ejemplos juntamente en la Divina Escritura. Porque la cortedad del manifestarlo y hablarlo exteriormente mostró Jeremias (1), cuando habiendo Dios hablado con él no supo qué decir, sino a a a. Y la cortedad interior (2) esto es, del sentido interior de la imaginación, y juntamente la del exterior acerca de esto, también la manifestó Moisés delante de Dios en la zarza (3), cuando no solamente dijo a Dios que después que hablaba con él no sabía ni acer- taba a hablar; pero ni aun (según se dice en los Actos de los Apóstoles) (4) con la imaginación interior (5) no se atrevía a considerar, pareciéndole que la imaginación estaba muy lejos y muda, no sólo para formar algo de aquello que entendía en Dios, pero ni aun capacidad para recibir algo de ello. De donde por cuanto la sabiduría de esta contemplación es lenguaje de Dios al alma de puro espíritu a espíritu puro, todo lo que es menos que espíritu, como son los sentidos, no lo perciben, y así les es secreto y no lo saben ni pueden decir, ni tienen gana porque no le ven (6).

5. De donde podemos sacar la causa por qué algunas per- sonas que van por este camino, que por tener almas buenas y temerosas querrían dar cuenta a quien las rige de lo que tie- nen, no saben ni pueden. De aquí tienen en decirlo grande repug- nancia, mayormente (7) cuando la contemplación es algo más sencilla, que la misma alma apenas la siente; pues sólo saben decir que el alma está satisfecha y quieta y contenta, y decir que sienten a Dios y que les va bien, a su parecer; mas no hay!

1 I, 6.

2 E. p.: cortedad del interior.

3 Exod. IV. 10.

4 VII. 32.

5 Falta en c. p.: con la imaginación interior.

6 La c. p. abrevia y modifica: "estaba muy lejos y muda. Que como la sabiduría de esta contemplación es lenguaje de Dios al alma de puro espíritu, como no lo son los sentidos, no lo perciben, y asi les es secreto y no lo saben ni pueden decir."

7 E. p. Y así tienen en decirlo grande repugnancia, mayormente. A y B: De aquí nace la grande repugnancia que tienen en decirlo.

480 NOCHE OSCURA decir lo que el alma tiene ni la sacarán más que términos ge- nerales ( 1 ) semejantes a éstos. Otra cosa es cuando las cosas que el alma tiene son particulares, como visiones, sentimientos, etc., las cuales, como ordinariamente se reciben debajo de alguna especie en que participa el sentido, que entonces debajo de aque- lla especie se puede, o debajo de otra semejanza, decir. Pero este poderlo decir ya no es en razón de pura contemplación, por- que ésta es indecible, como habernos dicho (2), y por eso se lla- ma secreta.

6. Y no sólo por eso se llama y es secreta, sino porque también esta sabiduría mística tiene propiedad de esconder a! alma en sí. Porque demás de lo ordinario, algunas veces de tal manera absorbe al alma y sume en su abismo secreto, que el alma echa de ver claro que está puesta alejadísima (3) y re- motísima de toda criatura; de suerte que le parece que la colo- can en una profundísima y anchísima soledad, donde no puede llegar alguna humana criatura, como un inmenso desierto que por ninguna parte tiene fin; tanto más deleitoso, sabroso y amo- roso, cuanto más profundo, ancho y solo, donde el alma se ve tan secreta cuanto se ve sobre toda temporal criatura levantada. Y tanto levanta entonces y engrandece este abismo de sabidu- ría el alma, metiéndola en las venas de la ciencia de amor, que la hace conocer, no solamente quedar (4) muy baja toda con- dición de criatura acerca de este supremo saber y sentir divi- no; sino también echa de ver cuán bajos y cortos y en alguna manera impropios son todos los términos y vocablos- con que en esta vida se trata de las cosas divinas, y cómo es impo- sible (5) por vía y modo natural, aunque más alta y sabiamente se hable en ellas, poder conocer y sentir de ellas como ellas son, sino con la iluminación de esta mística teología. Y asi, viendo el alma en la iluminación de ella esta verdad, de que no se 1 Asi H, C, G, Mtr.. P y V — Los demás omiten las palabras ni la sacarán.

2 E. p.: porque ésta apenas se puede decir.

4 E. p.: que va.

5 E. p.: y que no es posible.

481 puede alcanzar ni men >s declarar con trrniiio ¡mínanos ni mi- gares, con razón la llama secreta.

7. Esta propiedad de ser secreta y sobre la capacidad na- tural esta divina contemplación, tiéncla, no sólo por ser cosa sobrenatural, sino también en cuanto es vía que guia y lleva al alma (1) a las perfecciones de la unión de Dios; las cuales, co- mo son cosas no sabidas humanamente, liase de caminar a ellas humanamente (2) no sabiendo, y divinamente ignorando. Por- que, hablando místicamente, como aquí vamos hablando, las co- sas y perfecciones divinas no se conocen (3) ni entienden cómo ellas son cuando las van buscando y ejercitando (4); sino cuan- do las tienen halladas y ejercitadas. Porque a este propósito dice el profeta Baruc de esta Sabiduría divina: No hay quien pueda saber sus vías, ni quien pueda pensar sus sendas (5). También el Profeta real de este camino del alma dice de esta manera, hablando con Dios: Tus ilustraciones lucieron y alum- braron a la redondez de la tierra, conmovióse y contremió (6) la tierra. En el mar está tu vía (7) y tus sendas en muchas aguas, y tus pisadas no serán conocidas (8).

8. Todo lo cual, hablando espiritualrnente, se entiende al propósito que vamos hablando. Porque alumbrar las corusca- ciones (si) de Dios a la redondez de la tierra, es la ilustración que hace esta divina contemplación en las potencias de! alma; conmoverse y temer la tierra, es la purgación penosa que en ella causa; y decir que la vía y el camino de Dios por donde el alma va a él, es en el mar, y sus pisadas en muchas aguas y que por eso no serán conocidas, es decir que este camino de ir a 1 E. p.: en cuanto es guia que guia al alma.

2 Falta el adverbio en la e p.

3 E. p.: estas cosas no se conocen, 5 Baruch. III. 31.

6 Asi H, Bz. Mtr y V —A y contremecióse. B; y contremeció. M: y contre mióse. C y tembló. P suprime este pdsa)e G omite aquí una página entera. La e. p: conmovióse y tembló la tierra.

7 E. p. camino.

8 Ps LXXVI. 19-20.

31 482 NOCHE OSCURA Dios es tan secreto y oculto para el sentido del alma como lo es para el del cuerpo el que se lleva por la mar, cuyas sendas y pisadas no se conocen. Que esta propiedad tienen los pasos y pisadas que Dios va dando en las almas que Dios quiere llegar a sí, haciéndolas grandes en la unión de su Sabiduría, que no se conocen. Por lo cual, en el libro de Job se dicen, encareciendo este negocio, estas palabras: ¿Por ventura has tú conocido las sendas de las nubes grandes, o las perfectas ciencias? (1). En- tendiendo por esto las vías y caminos por donde Dios va en- grandeciendo a las almas y perfeccionándolas en su sabiduría, las cuales son aquí entendidas por las nubes. Queda, pues, que esta contemplación que va guiando al alma a Dios, es sabidu- ría secreta.

CAPITULO XVIII DECLARASE COMO ESTA SABIDURIA SECRETA SEA TAMBIEN ESCALA (2).

1. Pero resta ahora de ver lo segundo (3), conviene a sa- ber, cómo esta sabiduría secreta sea también escala. Acerca de lo cual es de saber, que por muchas razones podemos llamar a esta secreta contemplación escala. Primeramente, porque así co- mo con la escala se sube y se escalan los bienes y tesoros y cosas que hay en las fortalezas, así también por esta secreta contem- plación, sin saberse cómo, sube el alma a escalar, conocer y po- seer los bienes y tesoros del cielo. Lo cual da bien a entender el real profeta David, cuando dice: Bienaventurado el que tiene tu favor y ayuda, porque en su corazón éste tal (4) puso sus subidas en el valle (5) de lágrimas en el lugar que puso; porque de esta manera el señor de la ley dará bendición, e irán de virtud en virtud como de grado en grado, y será visto el Dios de los dioses en Sión (6), el cual es el tesoro de la forta- leza de Sión, que es la bienaventuranza.

1 Job, XXXVII, 16.

2 De la e. p. Los Códices no hacen división.

3 E. p.: Resta de ver lo segundo.

4 E. p.: de este tal.

5 A: porque este tal puso en el corazón de suspiros. B: porque este tal puso en el corazón sus suspiros.

6 Ps. LXXXIII, 6.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XVII!

483 2. Podemos también llamarla escala, porque así como la escala esos mismos pasos que tiene para subir, los tiene tam- bién para bajar; así también esta secreta contemplación esas mismas comunicaciones que hace al alma, que la levantan en Dios, la humillan en sí misma. Porque las comunicaciones que verdaderamente son de Dios, esta propiedad tienen, que de una vez humillan y levantan al alma. Porque en este camino el bajar es subir, y el subir es bajar, pues el que se humilla es ensalzado, y el que se ensalza es humillado (1). Y demás de esto de que la virtud de la humildad es grandeza para ejercitar al alma en ella, suele Dios hacerla subir por esta escala para que baje, y hacerla bajar para que suba, para que así se cumpla lo que dice el Sabio, es a saber: Antes que el alma sea ensal- zada, es humillada; y antes que sea humillada, es ensalzada (2).

3. Lo cual hablando ahora naturalmente echará (3) bien de ver el alma que quisiere mirar en ello cómo en este camino (de- jado aparte lo espiritual que no se siente) cuántos altos y bajos padece, y cómo tras la prosperidad que goza luego se sigue alguna tempestad y trabajo; tanto, que parece que le dieron aquella bonanza para prevenirla y esforzarla para la siguiente penuria (4); como también después de la miseria y tormenta, se sigue abundancia y bonanza. De manera que le parece al alma que para hacerla aquella fiesta, la pusieron primero en aquella vigilia. Y éste es el ordinario estilo y ejercicio del es-* tado de contemplación hasta llegar al estado quieto, que nun- ca permanece en un estado, sino todo es subir y bajar.

4. La causa de esto es que, como el estado de perfección que consiste en perfecto amor de Dios y desprecio de sí mismo, no puede estar sino con estas dos partes, que son conocimiento de Dios y de sí mismo, de necesidad ha de ser el alma ejercitada primero en lo uno y en lo otro, dándole ahora a gustar 1 Luc.XlV.il.

2 Prov., XVIII. 12.

3 Asi H. — A, By M: manualmente. — Bz. Mtr. y V: algo manualmente. — P naturalmente hablando. — E. p.: También según esta propiedad de escala echara...i E. p. para la presente penalidad.

NOCHE OSCURA lo uno engrandeciéndola, y haciéndola también probar lo otro humillándola, hasta que adquiridos los hábitos perfectos cese ya el subir y bajar, habiendo ya llegado y unidose con Dios, que está en el fin de esta escala, en quien la escala se arrima y es-1 triba. Porque esta escala de contemplación, que, como habernos dicho, se deriva de Dios, es figurada por aquella escala que vio durmiendo Jacob, por la cual subían y bajaban ángeles de Dios al hombre y del hombre a Dios, el cual estaba estriban- do en el extremo de la escala (1). Todo lo cual dice la Escritura Divina que pasaba de noche y Jacob dormido, para dar a en- tender cuán secreto y diferente del saber del hombre es este ca- mino y subida para Dios. Lo cual se ve bien, pues que ordinaria- mente lo que en él es de más provecho, que es irse perdiendo y aniquilando a sí mismo (2), tiene por peor; y lo que menos vale, que es hallar su consuelo y gusto, en que ordinariamente antes pierde que gana, eso lo tiene por mejor.

5. Pero hablando ahora algo más sustancial y propiamen- te de esta escala de contemplación secreta, diremos que la prin- cipal propiedad por qué aquí se llama escala, es porque la con- templación es ciencia de amor, la cual como habernos dicho (3), es noticia infusa de Dios amorosa, y que juntamente va ilus- trando y enamorando al alma, hasta subirla de grado en grado a Dios su Criador. Porque sólo el amor es el que une y junta al alma con Dios. De donde, para que más claro se vea, iremos aquí apuntando los grados de esta divina escala, diciendo con brevedad las señales y efectos de cada uno, para que por allí pueda conjeturar el alma en cuál de ellos estará; y así los. distinguiremos por sus efectos, como hace San Bernardo y San- to Tomás (4); y porque conocerlos en sí, por cuanto esta es- 1 Gen., XXVIII. 12.

2 Suprime la e. p.: a si mismo.

3 Como habernos dicho. Falta esta frase en e. p.

4 "Ut dicit Bernardus, Magna res est amor, sed sunt in eo gradus. Loquendo ergo aliquantulum magis moraliter quam realiter, decem amoris gradus distinguere possumus." (D. Thom. De dilectione Dei ef proximi, cap. XXVII. Vide opuse. LXI de la edición de Venecia de 1595). Este tratado se ha venido atribuyendo por mucho Uempo al Doctor Angélico.

LIBRO SEGANDO. — CAP. XVIII 485 cala de amor es, como habernos dicho, tan secreta, que sólo Dios es el que la mide y pondera, no es posible por vía natural.

CAPITULO XIX COMIENZA A EXPLICAR LOS DIEZ GRADOS DE LA ESCALA.MISTICA DE AMOR DIVINO SEGUN SAN BERNARDO Y SANTO TOMAS. —PON ENSE LOS CINCO PRIMEROS (1).