Bonaventure
Fraile franciscano, teólogo, filósofo y cardenal italiano (Giovanni di Fidanza, c. 1217–1274), nacido en Bagnoregio, en la Toscana, curado según la tradición de una grave enfermedad infantil gracias a la intercesión de san Francisco de Asís, episodio que habría motivado su posterior ingreso en la orden franciscana, y formado en la Universidad de París bajo Alejandro de Hales, donde se convirtió en compañero de estudios y amigo cercano de Tomás de Aquino, pese a representar dentro de la escolástica del siglo XIII una síntesis filosófica notablemente diferente, más arraigada en la tradición agustiniana y franciscana que en el aristotelismo que Tomás estaba introduciendo. Elegido ministro general de la orden franciscana en 1257, en un momento de profunda crisis interna entre los sectores más rigoristas (los «espirituales», partidarios de una pobreza absoluta) y los más moderados, Buenaventura ejerció un liderazgo conciliador decisivo que evitó la escisión de la orden, a la vez que redactó la Legenda maior, la biografía oficial de san Francisco que la orden adoptó como única versión canónica, ordenando la destrucción de biografías anteriores consideradas menos convenientes. Su obra filosófica y mística más influyente, el Itinerario de la mente a Dios (Itinerarium mentis in Deum, 1259), traza, en uno de los textos místicos más elegantes de toda la Edad Media, un recorrido espiritual sistemático en seis etapas ascendentes —desde la contemplación de las huellas de Dios en el mundo sensible, pasando por la propia alma como imagen divina, hasta la contemplación final de Dios mismo como Ser y como Bien—, culminando en un éxtasis místico que trasciende toda comprensión racional discursiva, en una síntesis personal entre rigor filosófico escolástico y profundidad mística franciscana. Filosóficamente, Buenaventura defendió una teoría de la iluminación divina de raíz agustiniana según la cual todo conocimiento humano cierto requiere la participación de la luz increada de Dios, en contraste con el aristotelismo empirista que Tomás desarrollaría, y sostuvo contra los aristotélicos radicales que el mundo debía tener necesariamente un comienzo temporal absoluto, no pudiendo ser eterno. Canonizado en 1482 y declarado Doctor Seráfico por su profundidad mística, Buenaventura es considerado, junto con Tomás de Aquino, uno de los dos grandes sistematizadores teológicos de la alta escolástica del siglo XIII.