Herbert Spencer
Filósofo y sociólogo inglés (1820–1903), nacido en Derby en una familia disidente y autodidacta que le proporcionó una educación poco convencional y libre de dogmatismo religioso, trabajador como ingeniero ferroviario y periodista —fue redactor en The Economist— antes de dedicarse de lleno a un proyecto filosófico totalizador: el Sistema de filosofía sintética, diez volúmenes escritos a lo largo de casi cuarenta años que aspiraban a unificar todas las ciencias —biología, psicología, sociología, ética— bajo un único principio evolutivo universal, aplicable tanto al universo físico como a los organismos vivos y a las sociedades humanas. Formuló el concepto de «supervivencia del más apto» —término que el propio Darwin adoptó en ediciones posteriores de El origen de las especies— antes e independientemente de la teoría de la selección natural, y lo extendió sin ambages a la vida social: para Spencer, la evolución social es un proceso natural de progresiva diferenciación y complejidad, desde sociedades militares homogéneas y coercitivas hasta sociedades industriales complejas basadas en la cooperación voluntaria, que el Estado no debe entorpecer con intervenciones artificiales. Su obra Estática social (1851) y posteriormente El hombre contra el Estado (1884) defendían un individualismo radical y una desconfianza profunda hacia cualquier legislación que restringiera la libertad individual, incluida la ayuda estatal a los pobres, que consideraba contraproducente para la selección natural de la sociedad. Esta aplicación del evolucionismo a la política y la economía, conocida como darwinismo social, sirvió para justificar el laissez-faire más radical y las desigualdades sociales como «naturales», y lo convirtió en uno de los pensadores más leídos e influyentes —y más tarde más rechazados y controvertidos— de toda la época victoriana, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, donde su prestigio superó incluso al de Darwin durante décadas.