Lucrecio
Poeta y filósofo epicúreo romano (c. 99 – c. 55 a. C.), del que apenas se sabe nada con certeza biográfica —ni siquiera los años exactos de nacimiento y muerte—, más allá de una leyenda tardía, transmitida por san Jerónimo, según la cual escribió su obra en intervalos de locura provocados por un filtro de amor, y que se suicidó, relato que la mayoría de los estudiosos consideran una calumnia cristiana posterior sin base fiable destinada a desacreditar el epicureísmo. Su única obra conocida, De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), es un poema didáctico en seis libros y unos siete mil quinientos hexámetros que expone con ambición totalizadora y extraordinaria belleza poética todo el sistema filosófico de Epicuro, la única exposición completa y sistemática que nos ha llegado en una lengua occidental clásica, orientada a hacer accesible en latín una filosofía griega que Lucrecio consideraba una auténtica medicina del alma. En él defiende la física atomista de Demócrito y Epicuro —el universo es materia (átomos) y vacío, infinito y sin creador divino, e incluso los dioses, si existen, viven indiferentes a los asuntos humanos en los espacios entre los mundos—, ataca con vehemencia la superstición religiosa y el miedo a la muerte como las principales fuentes del sufrimiento humano, argumentando que el alma es mortal y material y que, por tanto, la muerte «no es nada para nosotros», y celebra la contemplación racional de la naturaleza como vía hacia la ataraxia, la serenidad imperturbable que constituye el fin último de la vida buena. Dedicado al político Cayo Memmio, el poema desapareció prácticamente durante la Edad Media, transmitido solo por un puñado de manuscritos, y fue redescubierto de manera fortuita en 1417 por el humanista italiano Poggio Bracciolini en un monasterio alemán, hallazgo que, según ha argumentado el historiador Stephen Greenblatt, tuvo un papel decisivo en el «giro» intelectual que dio paso al Renacimiento y a la ciencia moderna.