Nicolas Malebranche
Filósofo y teólogo francés (1638–1715), nacido en París con una malformación física que le debilitó la salud de por vida, ordenado presbítero del Oratorio de Jesús en 1664, y que experimentó, según narra la tradición, una verdadera revelación intelectual al leer por casualidad el Tratado del hombre de Descartes, descubrimiento que lo lanzó a una dedicación filosófica apasionada dentro de la tradición cartesiana, que desarrolló de manera original y radical hasta límites que el propio Descartes probablemente no habría aceptado. Su obra magna, La búsqueda de la verdad (1674-1675), desarrolla su doctrina más célebre, el «ocasionalismo», según la cual, dado que la mente y el cuerpo son sustancias radicalmente heterogéneas (como había establecido Descartes), ningún ente finito —ni cuerpo ni mente— puede ejercer causalidad eficaz real sobre ningún otro ente; la única causa verdadera de cualquier suceso es Dios mismo, que actúa directamente en cada «ocasión» en que parece producirse una relación causal entre criaturas, de modo que cuando, por ejemplo, la voluntad decide mover un brazo, esa voluntad es meramente la ocasión que Dios aprovecha para producir directamente el movimiento corporal. De esta metafísica radicalmente teocéntrica, Malebranche deriva su no menos célebre teoría de la «visión en Dios»: dado que las ideas puras y universales no pueden encontrarse en la mente finita ni en la materia, los humanos percibimos y conocemos el mundo no directamente sino a través de las ideas eternas que existen en el entendimiento divino mismo, al que la mente humana tiene acceso parcial gracias a la iluminación divina, tesis que lo enfrentó en una larga y célebre controversia filosófica con Antoine Arnauld sobre la naturaleza de las ideas y la percepción. Malebranche desarrolló también una teodicea original que conciliaba la existencia del mal con la bondad divina argumentando que Dios, en su perfecta sabiduría, actúa siempre mediante leyes generales simples y uniformes en lugar de milagros particulares constantes, de modo que ciertos males particulares son el precio inevitable, pero racionalmente justificado, del orden general más sabio y simple posible. Su síntesis entre cartesianismo, agustinismo y teología católica ejerció una influencia notable sobre Berkeley, Hume y Leibniz, pese a que su obra fue incluida en el Índice de libros prohibidos por la Iglesia católica poco después de su muerte.