Giovanni Gentile
Filósofo y político italiano (1875–1944), nacido en Castelvetrano, en Sicilia, formado en la Escuela Normal Superior de Pisa bajo la influencia de Donato Jaja, y catedrático de filosofía en varias universidades italianas, donde desarrolló junto con Benedetto Croce, con quien más tarde rompería políticamente, el proyecto de renovación del idealismo filosófico italiano contemporáneo a través de la revista La Critica. Su obra filosófica central, conocida como «actualismo» o «idealismo actual», expuesta sistemáticamente en la Teoría general del espíritu como acto puro (1916), radicaliza el idealismo hegeliano hasta sostener que la única realidad auténtica es el acto mismo de pensar en su devenir permanente, negando cualquier distinción estable entre sujeto pensante y objeto pensado, entre el acto de pensar (pensamiento pensante) y sus contenidos ya fijados (pensamiento pensado), y disolviendo en este proceso dialéctico incesante todas las categorías filosóficas tradicionales como momentos abstractos de una única actividad espiritual absoluta. Ministro de Educación bajo el primer gobierno de Mussolini (1922–1924), Gentile llevó a cabo una reforma educativa profunda y duradera del sistema escolar italiano, conocida como la Riforma Gentile, que reorganizó toda la estructura de la enseñanza primaria, secundaria y universitaria del país siguiendo principios fuertemente idealistas y humanistas. Redactor principal, junto con Mussolini, de La doctrina del fascismo (1932), Gentile ofreció al régimen su justificación filosófica más sistemática, presentando el fascismo como la expresión política coherente de su propio actualismo: un Estado ético totalitario en el que el individuo solo alcanza su plena realidad espiritual mediante la identificación completa con la voluntad colectiva de la nación. Esta adhesión constante y nunca renegada al fascismo, incluso después de la caída del régimen en 1943, cuando Gentile apoyó a la República Social Italiana de Saló, le costó ser asesinado a manos de partisanos comunistas en 1944. La figura de Gentile sigue siendo objeto de un debate historiográfico y filosófico complejo sobre la relación, nunca del todo resuelta, entre la originalidad y profundidad de su sistema filosófico idealista y su compromiso político totalitario.