Juan de la Cruz
Fraile carmelita, místico y poeta español (1542–1591), nacido Juan de Yepes en Fontiveros, Ávila, en una familia de conversos empobrecida que conoció el hambre y las privaciones tras la muerte prematura del padre, y, junto con Teresa de Ávila, la figura cumbre de la mística carmelitana y uno de los tres o cuatro poetas más grandes de toda la lengua castellana. Formado con los jesuitas y posteriormente en la universidad de Salamanca, fue convencido por Teresa de unirse a su reforma de los carmelitas descalzos, y sufrió por esta causa una persecución brutal por parte de los carmelitas calzados, que lo consideraban un traidor: lo secuestraron y encarcelaron durante nueve meses en una celda minúscula y oscura del convento de Toledo, sometiéndolo a castigos corporales públicos regulares y a un aislamiento casi total; de aquella prisión huyó espectacularmente en 1578 descolgándose por un muro con una cuerda hecha de ropas atadas, y es allí, o poco después, donde compuso de memoria buena parte de su poesía más célebre. Sus tres grandes poemas —Noche oscura, Cántico espiritual y Llama de amor viva—, escritos en estrofas de una belleza sensorial y erótica extraordinaria que él mismo glosó después en densas prosas teológicas de comentario detallado, narran el camino del alma hacia la unión con Dios como un itinerario amoroso entre la Amada (el alma) y el Amado (Dios), pasando por la «noche oscura de los sentidos» y la «noche oscura del espíritu», despojamientos progresivos y necesarios de todo aquello que no es Dios mismo, incluidas las consolaciones espirituales más sutiles. Su doctrina de la «nada» —el no-ser como vía purgativa hacia el Todo divino— y su lenguaje, que fusiona con sorprendente naturalidad la tradición bíblica del Cantar de los Cantares con la lírica amorosa profana de su tiempo, lo convierten en una de las cumbres absolutas, junto con Teresa, de la mística universal y de la poesía en lengua española, reconocido como doctor de la Iglesia en 1926.