Ramon Llull
Filósofo, teólogo, escritor y misionero mallorquín (c. 1232–1316), nacido en Palma poco después de la conquista cristiana de la isla, cortesano y trovador de vida mundana hasta los treinta años, cuando, según narra él mismo, experimentó una serie de visiones de Cristo crucificado que lo llevaron a una conversión radical: abandonó esposa, hijos y posesiones para dedicar el resto de su vida a un proyecto que él consideraba de urgencia absoluta —la conversión pacífica de musulmanes y judíos al cristianismo mediante la argumentación racional, no la fuerza—, para lo cual pasó nueve años aprendiendo árabe de un esclavo musulmán y estudiando filosofía y teología. Autor prolífico en tres lenguas —catalán, latín y árabe, siendo el primer gran filósofo europeo en escribir obra filosófica seria en una lengua vernácula en lugar de solo en latín—, su aportación más original y célebre es el Ars Magna (el «Arte grande»), un sistema lógico-combinatorio revolucionario que pretendía demostrar las verdades de la fe cristiana mediante la combinación mecánica de un conjunto reducido de atributos divinos básicos y universales, representados con letras y dispuestos en figuras geométricas y círculos concéntricos giratorios —un intento de universalizar el razonamiento que, redescubierto siglos después, ha sido considerado un precursor lejano de la lógica simbólica e incluso, para algunos historiadores de la informática, de las primeras máquinas de calcular y de la inteligencia artificial. Su obra literaria más influyente, el Libro de Evast y Blanquerna, novela que incluye el célebre Libro del amigo y el amado, ciento sesenta y cinco breves metáforas místicas de una intensidad lírica extraordinaria sobre el amor entre el alma y Dios, lo convierte en el padre de la novela y de la mística en lengua catalana. Realizó varios viajes misioneros al norte de África para predicar directamente a los musulmanes, logrando en uno de ellos, en Túnez o Bugía, ser apedreado por una multitud enfurecida, heridas de las cuales probablemente murió poco después, aunque la tradición hagiográfica exagera su martirio.