Charles Peirce
Filósofo, lógico y científico estadounidense (1839–1914), nacido en Cambridge, Massachusetts, hijo del prestigioso matemático de Harvard Benjamin Peirce, que le proporcionó una educación intelectual excepcionalmente exigente desde la infancia, y que trabajó durante tres décadas como científico en el United States Coast and Geodetic Survey mientras desarrollaba en paralelo, a menudo de manera fragmentaria y sin una cátedra universitaria estable debido a una personalidad difícil y a escándalos personales, una de las obras filosóficas más originales y sistemáticamente infravaloradas en vida de toda la filosofía norteamericana. Considerado el fundador del pragmatismo, corriente filosófica que él mismo bautizó pero que vio popularizar y simplificar por William James de un modo que Peirce consideraba una distorsión de su pensamiento original, hasta el punto de rebautizar su propia versión como «pragmaticismo», un nombre «lo bastante feo como para estar seguro de que nadie me lo robaría». Su máxima pragmática, formulada por primera vez en «Cómo esclarecer nuestras ideas» (1878), establece que el significado completo de un concepto consiste en la totalidad de sus efectos prácticos concebibles, un criterio metodológico para clarificar conceptos filosóficos ambiguos que Peirce concebía como una herramienta epistemológica rigurosa, no como una teoría de la verdad reducida a la utilidad, tal como la popularizó James. Peirce hizo contribuciones fundamentales a la lógica formal, desarrollando de manera independiente gran parte de la lógica de relaciones y predicados que después se consolidaría como lógica moderna, y formuló una clasificación original e influyente de las tres formas básicas de inferencia: deducción, inducción y abducción, esta última entendida como el proceso creativo de generar hipótesis explicativas nuevas, esencial para el progreso científico y a menudo ignorado por la lógica tradicional centrada exclusivamente en deducción e inducción. Su metafísica tardía, desarrollada en un sistema categorial propio de primeridad, segundidad y terceridad, y su teoría semiótica del signo como relación triádica entre representamen, objeto e interpretante, ejercieron una influencia decisiva sobre campos tan diversos como la lingüística, la inteligencia artificial y la teoría de la comunicación, y han hecho que la reputación filosófica de Peirce, ignorada en gran parte durante su vida, haya crecido espectacularmente desde mediados del siglo XX hasta situarlo hoy como uno de los pensadores norteamericanos más originales e influyentes de todos los tiempos.