Diógenes Laercio
Doxógrafo y biógrafo griego (siglo III d. C.), del que se conoce muy poco con certeza —ni su ciudad de origen ni la escuela filosófica a la que pertenecía—, pero cuya obra Vidas y opiniones de los filósofos ilustres constituye, pese a sus limitaciones como fuente histórica rigurosa, uno de los documentos más importantes que han llegado hasta hoy para reconstruir la filosofía griega antigua en su totalidad. La obra, estructurada en diez libros, ofrece biografías breves, anécdotas a menudo de valor dudoso, listas de títulos de obras perdidas y, en los casos más valiosos para los estudiosos modernos, transcripciones extensas de fragmentos y cartas originales que de otro modo se habrían perdido para siempre —como las tres cartas completas de Epicuro, incluyendo el resumen de su física y ética, o exposiciones sistemáticas de la lógica estoica y del escepticismo pirrónico. Diógenes Laercio organiza a los filósofos en dos grandes tradiciones sucesorias, la «jónica» (que arranca con Anaximandro y culmina en Sócrates y los socráticos) y la «itálica» (desde Pitágoras hasta los epicúreos), un esquema de filiaciones maestro-discípulo que, aunque en buena parte artificial, influyó decisivamente en la manera en que Occidente ha organizado tradicionalmente la historia de la filosofía antigua. La obra mezcla sin gran criterio crítico chismes biográficos, juegos de palabras atribuidos a los filósofos y material doctrinal serio, lo que ha hecho que los historiadores la traten con prudencia, pero su importancia como fuente primaria resulta insustituible precisamente porque muchas de las obras originales que cita se han perdido por completo, convirtiendo a Diógenes Laercio en la vía de transmisión casi única de una parte significativa del pensamiento griego antiguo.